CÓMO JUGAR EL JUEGO

La siguiente es una lista de las plataformas y apps premium en las que invertimos TAD (tiempo, atención y dinero) para crear productos en las diferentes marcas de The Aaron Benitez Company (TABC) como son nivelPAD, exponencial, #hackearlavida, masterbook.press y otras.

Nos comunicamos con Slack.

Procesamos pagos con Stripe y Paypal.

Creamos sitios web con la solución de WordPress.com, la de Landen y temas en ThemeForest.

Hacemos diseño con Canva, PhotoScape X, TinyPNG e InDesign de Adobe.

Conseguimos elementos con Shutterstock, Creative Market, PremiumBeat y Flaticon.

Adquirimos dominios con Namecheap.

Nos damos a conocer con anuncios en Facebook.

Envíamos e-mails a través de Mailchimp.

Almacenamos en Google Drive y Soundcloud.

Editamos y compartimos videos con Veed y Vimeo.

Automatizamos publicaciones con Loomly.

Conectamos procesos con Zapier.

Conseguimos ayuda especializada en Fiverr.

Transmitimos workshops, conferencias y webinars con Krisp, CloudApp y Zoom.

La factura es de bastantes dólares al mes. Esto nos permite atender a miles de usuarios de mis contenidos, cursos y servicios.

Los pros invierten en las herramientas de más alta calidad para conseguir resultados geniales. Hay soluciones gratuitas bastante ganadoras allá afuera que también utilizamos como Photopea, Unsplash, Undraw y WhatsApp, pero la lección es que para hacer dinero, debes meter dinero al asunto.

Si una app o plataforma me encanta en nuestra primera interacción, siempre invierto en la versión premium. Esto es porque intento hacer mis decisiones rápidas y binarias: sí, voy a usar esta solución a profundidad desde ahora o no, no voy a dedicar recursos de ningún tipo en ello. Mucha gente pasa la vida en modo prueba constantemente y luego se quejan porque no la vida no les da más. Yo veo esa actitud como bajo desempeño: si no te puedes comprometer con una suscripción a un servicio digital que te va impulsar bastante, no te vas a comprometer con otros procesos necesarios para crear empresas escalables.

Otras plataformas a las que estoy suscrito son la Harvard Business Review, Wired, MIT Tech Review, Masterclass y The New York Times. Nuestra mentalidad es aquello que dejemos entrar libremente a ella. Y cuando no pagamos por la calidad del contenido, lo siento, pero sólo estamos consumiendo basura al azar. Tal es el estado innegable del mundo y de internet en este instante.

Si estás pensando que te gustaría acceder a muchas de estas cosas pero que lamentablemente no tienes dinero, estás razonando muy mal. Es al revés: no tienes recursos porque no estás invirtiendo en calidad constantemente.

Recuerdo el día que descubrí que las tarjetas de crédito de alta gama cobraban un interés ridículamente bajo comparado con las que están disponibles para las masas. Me pareció absurdo y me ofendí como el buen tipo super izquierdista, anti-neoliberal y pro-viva-la-revolución que era en aquellos días. Luego entendí que podía quejarme amargamente del sistema o podía trabajar en cambiar mi situación. Mucha gente no entiende el juego, y casi todo lo basan en el costo económico de algo. ¿El pago de anualidad de la tarjeta de crédito premium te resulta elevado? Tal vez tienes que viajar más para compensarlo con el acceso exclusivo a su sala de espera donde te vas a codear con altos ejecutivos y otras personalidades. Verás cómo se comportan, de qué hablan e incluso podrías hasta interactuar con algunas de ellas. Pero si esto te parece superfluo e innecesario, bien, es lo que te decía: no has entendido todavía cómo jugar el juego.

Cuando escucho gente criticar a Starbucks porque su café no es tan bueno y el precio les resulta exagerado, lo que veo es a alguien que seguramente lleva ese criterio a otras áreas de su vida. El café de Starbucks no es lo importante sino la comunidad, presencia y ubicación lo que tiene gran valor. Pero si insistes en compararlo con el modesto local de café artesanal de tus amigos emprendedores, estás equivocado. No es el sabor sino la señalización lo que favorecemos quienes somos fans.

Redactar ideas como ésta que estás leyendo usando algún procesador de textos predeterminado como Pages, Word o Docs no es lo mío, jamás me he sentido cómodo con ellos. Prefiero invertir en una plataforma premium genial llamada Bear. Gracias a esto, mi nivel de producción de palabras se ha ido al cielo. Creo que ya has notado que escribo bastante. Y es que abordo todo este asunto de redactar como mi verdadero trabajo diario. Y si no estoy dispuesto a invertir en todas las herramientas que me pongan en el estado de mente y ejecución de más alto nivel posible en mi profesión, ¿qué demonios me hace pensar que voy poder aspirar a grandes alturas?

Esta actitud de invertir en todo aquello que me puede dar una ventaja sostenida la he aplicado a otras áreas. Para correr no escatimo en los accesorios que utilizo. Me motivan a ponerme de pie temprano, prepararme y salir casi a diario a cumplir cinco o diez kilómetros.

En la empresa que estás creando, en tu persona, en tu salud, invierte como todo un pro. No vivas en modo austero ni con miedo probando cada potencial solución durante mucho tiempo.

Claro que he invertido en cosas que no me sirvieron. Y “perdí” ese dinero, pero la realidad es que me sirvió para entrenar el músculo del que te estoy hablando en estas líneas: a tomar decisiones rápidas y binarias, a ser audaz, a no a vivir temeroso de perder diez, quince, veinte dólares.

No veas lo que puedes perder. Abraza todo lo que vas a ganar si las apps, plataformas, servicio y productos en los que inviertas se alinean para generar una mejor versión de ti y de tu empresa.

Sé más pro.

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