ESTOY LISTO

Cuando voy corriendo y siento que ya no resisto más, aviento la mente al otro extremo y pienso en cosas diferentes.

Al poner demasiada atención al dolor, sentimos más dolor. Es un proceso que se alimenta a sí mismo. Esto suena obvio, pero nos ocurre en todos lados. Concentrarnos en aquello que nos produce angustia, estrés, dolor físico y ansiedad es fácil. Las señales de tu cuerpo te llevan rápidamente ahí y sólo es cuestión de dejar que tu mente conecte totalmente con las sensaciones.

Hacer lo fácil no te hará salir del punto difícil en el que te encuentres.

Pienso en el descanso futuro. Pienso que si corro otros quinientos metros me detendré a caminar un momento. “En aquella banca del parque me detengo a descansar”, me repito una y otra vez. Llegando al punto prometido, no paro sino que simplemente corro con más calma, disminuyo el ritmo —que es una forma de verlo— pero continuo sin parar. Engaño a mi mente prometiéndole cosas que necesita escuchar para poder seguir avanzando: “pronto tomaré agua”, “ya falta poco”, “no estoy tan cansado”, “voy a buen ritmo”. Me digo lo que sea que tenga que decirme para cumplir la cantidad de kilómetros que me haya autoimpuesto como objetivo en esta carrera.

Nos engañamos en muchas cosas todo el tiempo. Cuando pesaba ciento diez hermosos kilos me paraba frente al espejo y me decía a mí mismo lo bien que me veía en una camisa costosa y nueva bastante amplia. Las fotos que hoy veo de aquellos ayeres me demuestran la increíble distancia que mi ego recorría para protegerme de la verdad. A lo que voy con todo esto es que si ya de por sí nos engañamos a nosotros mismos en muchas cosas todo el tiempo, bueno, sigámoslo haciendo en cosas que sí nos convienen, no sólo en las que nos hacen sentir bien en este instante.

“Ya estoy más cerca de entender esto”, podrías decirte cuando estás en la primera unidad de tu nuevo curso de finanzas corporativas que te tenía entusiasmado al inscribirte pero sobre el que no contabas que iba a involucrar tantas ecuaciones, quién lo iba a decir. Di eso, que estás más cerca de entender aunque realmente en ese momento no lo sientas así. Y sigue investigando en Khan Academy para entender mejor.

“Los miembros de mi equipo pueden con esto y más”, podrías decirte ante ese proyecto inmenso que la organización ha puesto en tu regazo aunque a tu mente llegan las escenas de cada pelea interna que has tenido con tu departamento para convencerlos de lanzarse a ejecutar cosas mucho más sencillas. Di eso y trabaja en tu política, psicología, management y diplomacia para empujar a tus colaboradores a alturas que ni tú ni ellos creen posibles hoy.

Engáñate en cosas que valen la pena y ejecuta los pasos inteligentes y correctos para avanzar en ello. No se trata nada más de decir las cosas, sino de poner los componentes necesarios para hacerlo realidad.

¿Estás lista? ¿Estás listo?

Engáñame, engáñate y di que sí.

Total
0
Shares

Ideas para #hackearlavida y ser PADs.

GRATIS: recibe hacks geniales en tu e-mail.

You May Also Like