EXPLAINTUBE

Hoy compartí con mi hijo mayor un artículo de Wired sobre trece canales nerds en YouTube. Lo mismo una piloto explica cómo operar una gran aeronave, que otra chica fabrica autos, mientras un artista da tutoriales detallados sobre cómo grabar escenas en video como todo un pro y así. Nos dio gusto encontrar en la lista a Primitive Technology, un canal que seguimos desde hace algunos años.

La relevancia profesional que podemos adquirir para mayor seguridad en el futuro no está en la acumulación de más y más diplomas, como solía ser el caso. La relevancia profesional —esa capacidad de poder transitar tranquilamente entre empresas, ofertas de empleo y posiciones jerárquicas— se consigue con la moneda de cambio que lleva un par de décadas gestándose: la atención directa de una masa crítica cada vez más grande de seguidores en todo el mundo.

Mucha gente está de acuerdo con esta noción de tener mayor exposición en redes y al mismo tiempo lo que noto en la mayoría es que no dan los pasos en esa dirección.

“¿Qué voy a explicar?”

“Lo que yo sé, ya lo saben muchos”.

“Otros lo explican mejor”.

“Ya hay muchos canales sobre el contenido que quiero poner”.

Estas son las frases más populares que los tímidos arrojan para defender su inacción digital. Puedes explicar cualquier cosa. Yo explico temas de negocios, la vida, parenting, tecnología y no tengo diploma alguno que me avale para ello ni soy el experto global más consumado en esas áreas. Lo de hoy es tener nuestra ejecución como el respaldo que verdaderamente importa detrás de nosotros para aventarnos a ser más públicos explicando lo que tenemos que explicar.

Si ya has ejecutado lo que vas a explicar, listo. Créeme que eso es mucho más que suficiente.

Tal vez aprecias todo esto que estoy intentando taladrar aquí en ti, pero no lo consideras urgente. Vamos a hacer un ejercicio cerebral. Imagina que es mil novecientos ochenta y cinco. Las computadoras personales son una excentricidad. El mundo es primariamente analógico y no está tan interconectado a como estamos acostumbrados el día de hoy. Comunicarse rápidamente con amigos al otro lado del mundo era genuinamente un lujo que pocos se podían dar con frecuencia.

Listo. Tu mente ya está en esa configuración del espacio-tiempo de la humanidad. De repente, un buen día, un artículo en alguna revista te ilumina sobre la importancia de hablar inglés, de dominar este idioma. Esto despierta tu curiosidad. Le encuentras sentido al asunto y decides inscribirte a algún curso. Al día siguiente llegas a la oficina. Comentas tu idea con algún colega, de esos que llevan el triple de tiempo que tú en la organización y que incluso así se encuentra en tu mismo nivel. La persona chasquea sus dientes rápidamente cuando te escucha y enseguida te dice que para qué vas a gastar tanto en una escuela de idiomas, que él lleva muchos años en la empresa y que jamás lo ha necesitado, que ahí hay diccionarios para cualquier duda y que incluso su jefe no lo habla.

Tú asimilas esa información y decides que tiene razón. Que no luce como algo importante.

Aquí va el gran hack del día de hoy: las habilidades que son realmente críticas no importan hasta el día que sí importan. Sé que el enunciado está tontamente formulado pero léelo de nuevo y dale una oportunidad de ingresar a la parte más profunda de tu intelecto: las habilidades que son realmente críticas no importan hasta el día que sí importan.

Hablar inglés es irrelevante hasta el día en que los asistentes a alguna reunión importante asumen que eres bilingüe. Hablar inglés es irrelevante hasta el día que te informan que debes tomar una capacitación en Tokio y sólo tienen dos opciones para la misma: en japonés o inglés. Hablar inglés es irrelevante hasta el día que la nueva sangre que está ingresando a la empresa usa con naturalidad términos y expresiones que te confunden.

En ese momento, cuando ya es tarde, cuando ya estás en desventaja, quieres aprender a hablar inglés. Tú y yo conocemos más de un caso cercano así. Y sé que entiendes perfectamente de lo que hablo. Esa persona no obtuvo la promoción, el viaje, la oportunidad o lo que sea porque no pudo quedar listo a tu tiempo con esa habilidad que en mil novecientos ochenta y cinco rechazó como crítica porque dio importancia al comentario de aquel colega que ha pasado al olvido sin pena ni gloria, por cierto.

Esto es lo mismo con la creación de contenido que explique cosas.

Crear contenido es irrelevante hasta el día que en entornos cada vez más profesionales comiencen a preguntarte cuál es tu sitio web. O dónde pueden seguir tus ideas en Twitter. O si has colocado algún tutorial sobre el tema en TikTok. O si tienes stories al respecto en Instagram.

Si te sientes ridículo por exponerte, entiende que ese es el impuesto a pagar no solamente en ésta sino en cualquier habilidad que vale la pena. No sé cómo te sentiste en tu primer beso, en tu primera clase de natación, inglés, conducción, cocina, programación, etcétera, pero esta sensación de falsedad en el dominio de la técnica, de incomodidad emocional es una que debes abrazar justo como soportamos el llanto de los bebés durante un tiempo por eso, porque sabemos que es temporal y que con el tiempo pasaremos a nuevos y mejores niveles de desarrollo.

Explica. Explica. Explica.

No te compares en la edición de tus videos.

No quieras lanzar un gran canal que luzca como aquellos que admiras.

La primera nota es que ejecutes, te expongas y taladres. No tendrás likes. No tendrás comentarios. Tendrás la sensación que tu esfuerzo está pasando desapercibido pero en realidad lo que está ocurriendo es que estás creando músculo para hacer más y más y más. Es imposible que el mundo se quede impávido ante tu trabajo cuando lo empujas fuerte, constante y decididamente. Imposible. Esto no es una opinión. Es un consejo genuino. Es una revelación directa de lo que sé de primera mano que te va a ocurrir.

Tus videos no lucirán geniales pero mira, ya estamos en esto, ya estamos hablando de TUS videos, de TUS explicaciones. Esto es fantástico. Has traído al mundo algo que no podía haber existido sin ti. Si son feos, muy cortos, lentos, desordenados, bueno, esos son problemas bonitos, son asuntos a mejorar. No puedes mejorar lo que no has comenzado a poner allá afuera en el mercado.

Súbete a este tren de explicar cosas consistentemente en YouTube. En tu mente y ejecución cámbiale el nombre y abórdalo mejor como ExplainTube.

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