INSPIRATIONAL PICTURES

Recibimos ese día varias cajas con los famosos folletos que necesitábamos. No me gustaron. Cuando trabajas en una empresa grande y no estás en el centro de la misma, siempre te refieres a ese espacio de toma de decisiones como “el corporativo” y al mencionarlo una especie de halo místico envuelve la conversación.

El corporativo es un lugar lleno de gente ocupada. Es el vértice de las personas más ambiciosas de la organización, aquellas que han pagado con sangre, sudor y lágrimas su acceso a este paraíso de donde emanan las indicaciones que todos los demás debemos seguir fielmente como buenos engranes de la maquinaria.

Pero sus diseños e ideas no siempre eran de mi agrado en aquellos años en que comenzaba mi carrera laboral. Así que un buen día, a pesar de tener cientos de reportes, evaluaciones, llamadas telefónicas, encuestas y documentación pendiente, sumé a mi lista de actividades crear un folleto institucional que en lo personal me llenara de orgullo para poder sugerirlo a mis jefes, a sus jefes, y a los jefes de todos ellos. Nunca veneré al corporativo como tal vez se supone que debí haberlo hecho. De haberme comportado así, respetando automáticamente su mandato, habría perdido la gran oportunidad que ahora te voy a contar.

“Inspirational pictures”, creo que fue lo que escribí en Google para encontrar elementos que me ayudara con el diseño del folleto con el que iba —en mi mente— a cambiar el marketing que los chicos del corporativo insistían en poner allá afuera. Estamos hablando de que todo esto lo hice hace, no sé, unos quince años en un escritorio típico de una oficina típica de un trabajo típico. No es típico buscar inspiración desde esa ubicación, ahora lo sé. Encontré bellas fotos hasta que di con un artículo que decía algo así como “50 Photos to Inspire Life as a Digital Nomad” (algo así como “50 Fotos para Inspirar una Vida como Nómada Digital”). Desconocía el concepto de “digital nomad”, así que hice clic y me sumergí primero en las fotos y en el texto después. Me perdí por horas leyendo ese y otras notas de Corbett Barr y su blog. Bebí como adicto todo lo relacionado a ese concepto de “diseño de estilo de vida”. Me pareció asombroso. Increíble concebir que la vida podía ser…no sé, tan diferente a lo que estaba viviendo en esos años.

Quisiera decirte que al día siguiente renuncié y comencé a viajar por el mundo viviendo de mi expertise en diseño web con clientes en varios países pero la realidad fue mucho más lenta. Seguí atorado un buen tiempo todavía a aquel escritorio en lo que las ideas radicales con las que me había topado terminaban de acomodarse en mi ser.

Cuando un camino es para ti y no le pones atención inicialmente, te vuelve a insistir con otro golpe más duro posteriormente para que hagas lo que tienes que hacer. Fue así que llegó el knock-out definitivo del libro de Tim Ferriss, la autoridad indiscutible en esta materia de vivir mejor la vida.

Prácticamente el día que en mi mente decidí salir de la empresa fue el mismo donde por arte de magia los dueños pusieron ante mí una genial promoción interna que me hizo la envidia de todos. En la que es probablemente una de las mejores decisiones de mi existencia, la rechacé y aquí estoy hoy, hablando contigo y miles de lectores, habiendo cometido muchos errores y tenido algunos aciertos en diez años de hacer empresas en diversas industrias.

¿El folleto? Jamás lo terminé. Y no importó. No lo iban a aprobar. Pero esa es la lección: si algo te fastidia, no te quedes en el fastidio, ejecuta una respuesta visible e inteligente al respecto, aunque esté destinada al bote de basura de los demás. Nunca sabes a dónde te puede llevar tu búsqueda.

A mí me ha traído hasta aquí contigo. ¿A dónde dejarás que te lleve a ti?

Total
0
Shares

Ideas para #hackearlavida y ser PADs.

GRATIS: recibe hacks geniales en tu e-mail.

You May Also Like