# Aarón Benítez > Riqueza | Alto Desempeño | Negocios | Filosofía | Metafísica Public Ghost content for AI and LLM tooling. This file includes a bounded export of public pages first, then recent public posts. Append `.md` to any post or page URL to get the content in Markdown (for example, `/example-post.md`). ## Pages ### Acerca de Aarón Benítez URL: https://aaronbenitez.com/contacto/ Last updated: 2026-08-20T16:03:38.000Z Nombrado "rockstar de la innovación" por la revista Entrepreneur en 2016, Aarón Benítez ha sido CEO y Presidente del Consejo de Administración de VERSE Technology, empresa líder en hardware y software para soluciones zero carbon en smart factories. Previo a esto, Aarón fundó Waterhouse, un grupo de escuelas de idiomas, tecnología y negocios el cual dirigió por diez años. Es autor de libros sobre desarrollo personal, profesional, riqueza y alto desempeño. Aarón tiene estudios de ingeniería electrónica, administración de empresas y finanzas en el Tecnológico Nacional de México, el Tec de Monterrey y en UC Berkeley. El podcast Libros para Emprendedores lo presenta como "uno de los emprendedores más potentes de México". Actualmente es Founder y CEO de [x ab university](https://xabuniversity.com/?ref=aaronbenitez.com). --- ### Contacto Conferencias, consultoría, coaching, felicitaciones, quejas, comentarios, pitches, pedirme trabajo, darme ideas, recomendarme libros, invitaciones a fiestas y para enviarme memes de clase mundial: [WhatsApp](https://wa.link/vyblh6?ref=aaronbenitez.com) (Sí, también tengo e-mail, es **aaron arroba verse-technology.com**, pero la probabilidad de que abra tu correo electrónico, lo lea y te responda es < 1%). --- > *Until one is committed, there is hesitancy,* > *the chance to draw back.* > *Concerning all acts of initiative (and creation),* > *there is one elementary truth,* > *the ignorance of which kills countless ideas and splendid plans.* > *That the moment one definitely commits oneself,* > *then Providence moves too.* > *All sorts of things occur to help one* > *that would never otherwise have occurred.* > *A whole stream of events issues from the decision,* > *raising in one’s favor all manner of unforeseen incidents* > *and meetings and material assistance,* > *which no man could have dreamed would have come his way.* > *Whatever you can do, or dream you can do, begin it.* > *Boldness has genius, power, and magic in it.* > *Begin it now.* > > — Johan Wolfgang von Goethe > *All courses of action are risky, so prudence is not in avoiding danger, but calculating risk and acting decisively. Make mistakes of ambition and not mistakes of sloth. Develop the strength to do bold things, not the strength to suffer.* > > —Niccolò Machiavelli --- ## Posts ### Lord Primera Clase URL: https://aaronbenitez.com/lord-primera-clase/ Last updated: 2026-08-21T17:44:25.000Z "Oye, tienes que formarte", la dije a la chica prepotente que se había levantado de su asiento y e insertado adelante de mí en la fila como si nada. Como contexto, llevábamos primero diez minutos esperando el inicio del abordaje, luego informaron que había un retraso de una hora, se deshizo la formación, regresamos cuando anunciaron que ya, ahora sí, veinte minutos más de pie, luego "hey, qué creen", van a tener que esperar aparte oootros quince minutitos más porque desmadre de aeropuertos". En todo ese rato, la chica estuvo sentada (por cierto, en asientos especiales que no le correspondían: no tenía una discapacidad, ni era de la tercera edad, ni estaba evidentemente embarazada) frente a nosotros los pobres diablos formados. Vi que, en algún punto inicial, se había acercado a hablar con el güey frente a mí y a él le había pedido algo (que luego entendí que era ella sonriéndole al target más fácil que detectó para convencer de saltarse la fila). Mi reclamo cuando quiso ejecutar su jugada generó la respuesta de una personita que fluye en el drama y que está acostumbrada al argüende: levantó su voz inmediatamente como si fuera profesional del pleito público y mandó todas las señales gestuales de que estaba lista para ponerse toda histérica: "ay ya, sí, sí, sí, ¿y qué? ¿vas a pelear por eso?" me dijo cuando le comenté que había estado sentada en un lugar que no le correspondía y que ahora quería ponerse en un lugar de la fila que tampoco era lo que le tocaba. Decidí "perder" en la interacción porque sensé que estaba a tres segundos de que alguien me comenzara a grabar y yo me volviera "Lord Primera Clase" o una endejada así (y con ello iba a diluir más de quince años de trabajo genial con mi marca personal por un pleito tonto). Luego me quedé pensando que tal vez la chica era de esas personas que sufren de dolor de espalda cuando están paradas mucho tiempo. Las personas que nunca sufrimos de esta condición somos totalmente ignorantes de la enorme cantidad de personas allá afuera que sufren con esto a diario. Yo conozco a alguien así y pues si la ves, luce como alguien sano, normal, pero no es así. El problema de que te duela la espalda todo el tiempo y necesites descansar a cada rato es que no puedes andar por la vida anunciándolo como una discapacidad porque no se nota y los que no sufrimos de eso vamos a pensar que es solo flojera o que se están simplemente aprovechando. Creo que la chica de la fila en el aeropuerto era una hija de la chingada y que no le dolía la espalda, la verdad, pero las posibilidades de esto que te cuento de su espalda no son cero y bueno, no es realmente lo que te quiero platicar hoy en día. Lo que te quiero platicar es que anoche cené con un gran amigo y le conté exactamente todo lo anterior y le dije que lo mismo pasa con la confianza personal. **Las personas —como él y yo— que cargamos con grandes dosis de confianza personal y que nos agrandamos ante los retos, pensamos que todo el mundo opera así y que pedir ayuda o necesitar orientación es innecesario.** Tener grandes dosis de confianza personal es como vivir sin dolor de espaldas: tú no sabes que hay mucha gente que necesita descanso, guía, movimientos diferentes, paciencia y así. Es como cuando hablas inglés muy bien porque lo estudiaste a fondo en lo académico, porque lo has vivido y practicando por el mundo y es parte natural de tu día a día: se te hace una tontería que alguien no pueda conjugar bien ciertos tiempos, o que se le olviden tales phrasal verbs, porque cuando ya estás muy elevado en la ejecución de lo que haces, en tu capacidad de jugar a grandes niveles en lo tuyo, tu empatía para conectar con los que juegan en dimensiones diferentes o más abajo no puede ser muy alta dado que existe un golfo de distancia entre tú y ellos. - El golfo de distancia entre las personas que no sufren dolor de espalda y los que tienen esta condición (casi) permanente es físico. - El golfo de distancia entre las personas que no se tienen mucha confianza personal y las que sí destilamos esto a diario fácilmente es emocional. - El golfo de distancia entre los que escupen inglés sin problema todo el tiempo y los que están apenas en nivel A1 es intelectual. **Ten en cuenta estos tipos de golfos de distancia a la hora de diseñar cómo vas a vender lo que sea que vas a vender.** No te digo esto desde el pináculo de la virtud donde yo no sufro de estos golfos físicos, emocionales o intelectuales con amigos, familiares, clientes y así. Te digo esto como alguien que ha tenido que volverse muy disciplinado para tener estos golfos de distancia muy en cuenta, muy presentes en mi discurso, en mi mente, a la hora de enseñar inglés, de hablar de fitness, de exigir resultados, porque no todos estamos en el mismo nivel, no todos comenzamos igual. **Los mejores vendedores —y quiero que seas uno de ellos— tienen muy claro cómo están hablando, a quién le están hablando, desde dónde están hablando y así.** Tú identifica los golfos de distancia que tienes con prospectos y clientes y ajusta tu interacción acorde. Ni en tu vida ni en la mía van a faltar las chicas hijitas de la chingada como la que se adelantó en mi fila (y sí, yo no tenía necesidad real de pelear, pero algo a lo que también me he forzado a ser es una persona difícil, un tipo que no acepta fácilmente cualquier solicitud solo por agachón, porque me di cuenta hace muchos años que en la escasez decimos "sí" a todo lo que cualquier extraño nos quiere imponer y lo hacemos con risitas nerviosas, como nbbs —niños buenos boy scouts— que no quieren fricción, que temen ser agresivos cuando las circunstancias exigen reclamar y etcétera), pero tú tienes que aprender a activar en ti la capacidad inmediata de detectar si acaso es que hay un potencial golfo de distancia en alguna dimensión entre tú y cualquier personita con la que estás interactuando. ¿Sabes por qué mucha gente no puede hacer esto de ver sus golfos de distancia (tanto hacia arriba, como hacia abajo)? Porque están ensimismadas al máximo. **Cuando nada más estamos pensando en nosotros mismos todo el día, cuando solo abordamos todos los temas y circunstancias con nuestro POV, cuando solo sabemos reaccionar de inmediato porque todo lo tomamos como insulto, drama y/o amenaza, lo que sucede es que perdemos la grandiosa oportunidad de ver eso que los demás tampoco ven.** **Salte de ti, salte de ti, salte de ti.** Deja de estar tan enamorado de ti que eso te ciega a evaluar cómo conectar mejor con prospectos y clientes. A darle. Juega un juego cada vez más sofisticado. Está en ti. Y cuidado con ser Lord o Lady Whatever. Filosofía. Familia. Futuro. Fuck it. Felicidad. Finanzas. Fitness. Ecuanimidad. Dureza mental. Disciplina emocional. Sé audaz. Y sélo ahora. —A. ### En defensa de los pobrecitos dueños de negocios URL: https://aaronbenitez.com/pobrecitos-duenos-de-negocios/ Last updated: 2026-08-16T18:34:44.000Z Estos pinches dramas de la siguiente imagen me encantan... ![](https://storage.ghost.io/c/29/01/29015ca7-fff7-4755-ab67-df74565dbd07/content/images/2026/08/HCC2hREWkAELnhG-1.jpeg) Me encantan porque - facilitan que los empleados atrapados en mentalidad de víctima se revelen a sí mismos apoyando esta noción de que pobrecitos, los explotan y - es genuino, es cierto: la ganancia del dueño de la empresa siempre va a ser monumental con respecto a los salarios. Si tienes disciplina emocional y dureza mental, te explico con mucho gusto el porqué: Quiero comenzar diciéndote que sí, **todo dueño de una empresa es, en esencia, un hijo de la chingada.** Tienes que serlo porque se requiere una agresividad especial y una violencia precisa para construir algo que no existe en el mundo, donde todo está configurado (porque así somos los humanos) en seguir igual, en estar ciclado, en no alterar el status quo. **Una persona "normal" no puede ser dueña de un negocio que deje muchas ganancias porque se ha demostrado que la personalidad de quien pueda construir algo así es más cercana a la de un psicópata que a la de una monja piadosa.** El dueño del negocio exitoso con ganancias grandes ha puesto su carne en el asador una y otra vez, su reputación, sus ahorros, su intelecto, su estrés, su físico, su entusiasmo, todo para sacar adelante esto. La gente que se queja de que la paga es injusta y que los colaboradores lo están ayudando, sí, claro, ayudan, pero **nunca, nunca, nunca vas a entender lo que es construir algo grande desde cero de manera teórica, es como querer entender el sexo solo leyendo al respecto, hijo de la vida, no chingues.** La única razón por la cual alguien se sumerge en esta durísima e irracional travesía de construir un negocio es porque si le atinas, si la armas chingón, si superas todas las broncas (y no es que las superes en el estilo de que llegas a un punto donde todo es placer, plenitud y riqueza, sino que aprendes a administrar los problemas desde una posición de ninja-master-sensei que por fin ha entendido que todo siempre va a ser así, con problemas y que a pesar de ello hay que disfrutar la vida y crecer y listo, ninguna empresa se hace grande porque el dueño deje de tener retos, al contrario) ganas en grande, este es el incentivo, el estar hasta arriba de la cadena alimenticia empresarial que te has inventado. Algo lógico y poderoso para apoyar todo esto que te estoy diciendo: **lo normal, lo obvio en negocios siempre, siempre, siempre es que fracasen.** Si lo normal en negocios fuera tener éxito a la primera, uta madre, tu amigo que puso el pinche restaurancito ese hace unos años seguiría con él, tu otro cuate que despidieron y lanzó su agencia de marketing o de lo que sea, le estaría yendo re-bien y así. **Es casi astronómicamente cabrón conseguir que te vaya bien a la primera o en los primeros intentos,** porque realmente un negocio en esas etapas no es negocio, es una escuelita de negocios que te estás pagando llena de cursitos (días, semanas, experiencias) de desarrollo personal extremo que si no las apruebas, te quiebran en lo emocional y financiero rápidamente. Por todo esto de que construir una compañía es súper difícil —que todos sabemos a cierto nivel ancestral psicológico profundo— es que resulta mucho más excitante y delicioso hablar de este sueño de emprender en el comedor de la empresa y en carnitas asadas el finde con nuestros compañeritos del trabajo para perder años sintiendo que un día nos vamos a lanzar y que a nosotros sí nos va a salir a la primera, cuando la realidad es que no se hará nada porque nadie pone ni su dinero ni su renuncia sobre la mesa para comenzar en serio. Nada te impide —usando la imagen de arriba como referencia— ser el tipo que va y construye esa tubería, que hace la soldadura necesaria, que consigue el capital para los tornillos, para la mano de obra, los permisos para sacar esa agua de la fuente, las negociaciones con los sindicatos que tienen el control de ciertos trabajadores y demás. En ningún lado está escrito que tú no puedes hacer esto, en serio, es solo que está durísimo aventarse a ello y es mejor hacer estas pinches imágenes dramáticas quejándonos de los malvados empresarios que solo explotan al pobrecito trabajador que —según él— se parte el alma por la empresa. Si realmente te estás partiendo el alma por la compañía en la que estás en el estilo correcto (llegando antes, yéndote después, siendo líder, levantando la mano, proponiendo, dejando de esperar aplausos, aguantando feedback duro) entonces te estás entrenando para ser emprendedor de verdad y no eres de los que se están quejando por esta injusticia del salario del empleado vs la ganancia del dueño, y no lo haces porque ya entiendes mejor el juego. Si no estás a gusto en la compañía donde trabajas porque sientes que te explotan y te pasas a otra que según es mejor, tal vez sí, el salario cambió, pero la exigencia de tiempo y compromiso aumentó y al final del día, en realidad lo único que hiciste fue cambiar de narrativa y está genial si te sirve, pero recuerda, en una corporación, si te pagan "x" cantidad es porque ellos están haciendo al menos veinte veces más eso con tus entregables, es decir, para fines prácticos, te siguen explotando, solo que ahora ves con mejores ojos las condiciones y está bien. Todos los que somos idealistas (yo era el defensor pro-derechos laborales #1, estuve a nada de hacer un sindicato de maestros de inglés en mis veintes cuando trabajaba de esto, así de dramático era y de víctima me sentía) cuando pasamos al mundo empresarial iniciamos queriendo pagar salarios millonarios y jurándonos que no vamos a ser ese dueño mala onda. Es hasta después de varios golpes que —te lo juro, te lo firmo— absolutamente todos los que nos queremos mantener en esta arena de los negocios nos damos cuenta que no podemos sostener fantasíaland corp con todas esas prestaciones y salarios porque los números simplemente no dan y poco a poco le vamos dando la razón a las prácticas establecidas de la industria. He tenido muchísimos clientes con exactamente este mismo camino en mi coaching. Es parte del rite of passage de cualquiera que se vuelve empresario en serio. Listo. Todo esto va con amors y alpha para ti, querido ambicioso y visionario que sí te interesa meterte a este mundo de privilegios de dueño de empresa. Haz lo que tienes que hacer. **No conectes con la gente dramática que anda malejecutando en modo víctima. Se van a quedar frustrados toda la vida y te van a arrastrar si sigues conviviendo fácilmente con ellos.** Si vas a ser dueño de una empresa o si ya lo eres y sientes que nadie te entiende, métele TADI (tiempo, atención, dinero, incomodidad) a [x ab university](https://xabuniversity.com/?ref=aaronbenitez.com) y todo lo que te ofrezco por acá. A eso nos dedicamos: a deshacernos de la gente feita de tu alrededor y del entorno promedio que te tiene atrapado para que tú puedas ejecutar ligero, rápido y preciso. Te quiero y te admiro por llegar hasta aquí con excelente actitud. Pocos lo logran. Esto habla muy bien de ti. Sé audaz. Y sélo ahora. —A. ### Emprender no es lo máximo URL: https://aaronbenitez.com/emprender-no-es-lo-maximo/ Last updated: 2026-08-16T19:03:28.000Z Uno de los temas sobre el que más he cambiado mi opinión en los últimos años es el emprendimiento. Emprender no es lo máximo. Emprender no es para ti, probablemente. Emprender es ingrato. Emprender es como jugar fútbol: son extremadamente pocos quienes tienen las cualidades y disciplina para llegar a las grandes ligas, que es donde realmente está el dinero. ¿Qué te ayuda a emprender? Una verdadera personalidad rebelde y una mentalidad enfocada. Ambas cosas al mismo tiempo. Es rarísimo cargar con ambos atributos. Mira, lo extraño de este mundo del emprendimiento es que muchos nos aventamos a esta arena simplemente por lo que otros nos platican en sus blogs, videos y conferencias. La mejor analogía que se me ocurre es que resulta como sintonizar un partido de fútbol, emocionarnos y a continuación asumir que la siguiente decisión lógica es decidir que vamos a ser jugadores profesionales: no tiene sentido. En el mundo real, tú y yo sabemos que ni tenemos la condición física adecuada ni las relaciones para saber por dónde comenzar. Sin embargo, en esto de emprender no le damos importancia a esos temas, es más, ni siquiera los vemos como un obstáculo. Lo que hoy creo es que si andas en tus treintas, trabajas en un lugar que te encanta haciendo cosas que te gustan y te pagan muy bien, sigue ahí y combínalo con aprender a invertir a largo plazo para crear riqueza transgeneracional. Tienes un piso seguro constante con tu buen salario y posibilidades de ir creciendo en esa corporación internacional. Aprende a jugar el juego para explotar al máximo esa posición ventajosa que tienes en la vida. Y sobre lo de invertir, no hay un exceso de entrenamiento que puedas tomar todo el tiempo para esto. Primero domina —ya sabes— esos temitas de educación financiera y luego el de libertad financiera, pero entiende que son básicos, que son cuestiones en un nivel alcanzable. Desde esos escalones, trabaja en construir lo que yo llamo riqueza transgeneracional, esto significa crear dinero, activos y recursos para muchas décadas. Casi nadie se enfoca en esto. La mayoría se quedan atrapados en eso de tener su fondo de emergencia, sus seguros cubiertos y ahorros para el retiro. Está bien, pero te lo repito, es básico, hay muchísimo más que puedes hacer. Aparte de tener un excelente salario y saber invertir en instrumentos financieros, necesitas saber hacer networking en modo clase mundial para poder detectar operadores en los cuales apostar. Mira, llegado cierto nivel en el mundo de los negocios, uno deja de llamar "emprendedores" a los verdaderos emprendedores y cambiamos el término por el de "operadores", que son estas personitas que cargan la combinación de necedad y enfoque que te platiqué aquí en los primeros párrafos. Los operadores son esos tipos que se pueden convertir en Ronaldo o Messi dadas las condiciones adecuadas. Si puedes apostar temprano en sus carreras, inyectando recursos a sus proyectos, genial, esto es parte del gran secreto para construir riqueza transgeneracional. Los operadores no se esconden, pero se requiere un ojo entrenado para detectarlos porque lucen como mavericks, ya sabes, tipos raros haciendo cosas raras. Son difíciles de etiquetar en el sentido de decir que aquel es dentista o ingeniero o contador: tienen varios sombreros al mismo tiempo y no les da pena usarlos pero al mundo le resulta bastante complicado entenderlos. Cuando inicié en esto del emprendimiento, bueno, como todo tipo recién fanatizado en un área, hablé del tema con todo mundo en todos lados. Usé las frases cliché que muchos nos venden como razones para meternos a esto: "Sé tu propio jefe" "Deja de hacerle dinero a alguien más" "Consigue tu libertad financiera" "Sé libre" Todas estas cosas suenan bien. Son pedazos de la narrativa romántica que rodea este mundo del emprendimiento. "Sé tu propio jefe" No vas a ser tu propio jefe. No seas iluso. Tu jefe será el mercado. Y el mercado es implacable. Créeme: jamás te has enfrentado al dolor que su indiferencia provoca ni al éxtasis que genera cuando haces bien las cosas. "Deja de hacerle dinero a alguien más" A menos que literalmente te tengan de esclavo y no recibas absolutamente ningún pago por tu trabajo, esto es puro drama. Aquellos que van a ser los mejores del mundo en algo, saben aprender de todos los entornos en los que están. Un empleo es entrenamiento patrocinado duro y real para ver de qué estás hecho. Si no puedes dominar un empleo, querido hijo de Dios, en serio, ¿qué te da valor para creer que vas a dominar lanzar una organización al mundo? Un empleo solo depende de ti, tu actitud y tu ejecución y te está dando dolores de cabeza. Ahora imagina cuando tengas absolutamente todo a tu cargo. "Consigue tu libertad financiera" No vas a lograr realmente esto a menos que entiendas el juego desde arriba. Emprender no es el último escalón del camino. Probablemente está a la mitad, pero muchos piensan que es el pináculo. No se trata solo de pasar a modo de trabajo-inteligente vs trabajo-duro sino que hay otras modalidades que ni siquiera están en tu radar: trabajo-político, trabajo-diplomático, trabajo-sofisticado. Quien compra la idea del emprendimiento como lo máximo sufre porque la realidad que le daría esa libertad financiera se mantiene oculta a sus ojos. "Sé libre" No sé bien qué significa esto. Mucha gente cree que porque no tendrán que reportar sus horarios de entrada y salida ahora ya pueden hacer lo que quieran. Te voy a confesar cómo es estar en serio al frente de un negocio: todo el puto tiempo estás preocupado, pensando en lo que puede salir mal, absorto en algún drama interno, planeando cómo eliminar u optimizar aquello que te sigue dando dolores de cabeza y así. Estás de vacaciones pero no estás de vacaciones. No intento desanimarte con esto de emprender. Verás, si este texto logra desbalancearte y cancelar tus planes para lanzar tu negocio, considera esto prueba de que no estás hecho realmente para este asunto. Te quiero, pero antes de navegar con ideales románticos debes ser pragmático. Si eres un emprendedor nato, bueno, a estas alturas del partido ya es obvio: te gusta ponerte al frente de las cosas, eres curioso, la actitud positiva te aflora constantemente aunque no haya razones para ello, tienes una formidable preparación intelectual y una inteligencia emocional altísima que te van a dar posibilidades de sobrevivencia mínimas. "Aarón, ¿entonces si no soy emprendedor, debo vivir frustrado en mi empleo actual?" Lee bien, querida personita que quiere simplificar todo de manera dramática. Te he dicho que una combinación ideal es que estés en un trabajo que te encante, donde haya posibilidades de crecimiento y ganes muy bien. Si no estás ahí, bueno, ese es otro camino que tienes que aprender a recorrer. Una vez que conquistes esa colina —ya te lo dije— aprende a invertir en instrumentos financieros y en operadores que encuentres a través de tus nuevas habilidades de networking, política y diplomacia. Juega cada vez mejor el juego que te corresponde. Sé audaz. Y sélo ahora. —A. ### No me importa que estés desayunando URL: https://aaronbenitez.com/no-me-importa-que-estes-desayunando/ Last updated: 2026-08-16T19:03:56.000Z Un colaborador remoto me decía "claro, ahora estoy desayunando, terminando veo eso". Quiero empezar aclarando —antes de que los dirigentes sindicales honorarios defensores a ultranza de derechos laborales inventados hace más de cien años para proteger actividades e industrias anacrónicas se levanten en armas digitales contra mi publicación— que yo no pido este tipo de justificaciones ni explicaciones a mis colaboradores. Detesto a la gente insegura que necesita preguntar cada dos segundos a su equipo qué están haciendo porque no ha tratado sus traumas psicológicos y sienten que cada minuto del día les pertenece y que su colaborador les está robando productividad y recursos por sentarse a revisar un par de videos en YouTube. Trabajo con mi equipo remoto de forma clara y disciplinada. "Hoy hay que hacer esto" es el resumen de mi filosofía. A qué hora hacerlo, cómo hacerlo es algo que no trato de solucionar para ellos. Confío en su inteligencia. Si no haces esto con tu gente, entonces no eres jefe ni líder sino papá o maestro regañón. Si las actividades las terminan en tres horas en lugar de ocho, qué genial, bien por ellos, yo obtuve lo que quería. Si las actividades toman más, cero dramas, luego compensan ese tiempo con las que saben hacer muy rápidamente y así. El punto es que un día de frente, en persona, le di retroalimentación a aquel colaborador. Le dije "mira, está genial que tomes tu tiempo para desayunar, tú llevas tu rutina, tú sabes lo que haces, pero te comento esto con respeto y POR FAVOR no vayas a salir de esta conversación pensando que me molesta que desayunes o comas o así. Lo que quiero decirte es que vendas mejor la manera en que te comunicas. Yo espero de tu parte algo en el estilo 'recibido Aarón, son las once, mira a las doce y cuarto te envío esto que me acabas de indicar'. Tal vez lo vas a hacer en quince minutos después de tu desayuno, pero ya te ahorraste contar historias que no te ayudan en nada". El mundo está lleno de gente que cuenta historias que solo los sabotean. "Es que no pude entregarle esto porque (el proveedor, Dios, el gobierno, los precios, el tráfico, etcétera)". Tú no seas así. Enfócate en "esta es la situación, así la estamos resolviendo, en esta fecha y hora tendrás resultados". El otro punto importante de por qué le di esta retroalimentación a aquel colaborador fue porque tenía gente a su cargo y si yo dejo que me atienda a mí con esas historias, él va a permitir lo mismo hacia abajo y va a generar una cultura organizacional que no ayuda a nadie. Aprende a dividir a la gente a tu alrededor en dos tipos: las que todo el tiempo y a la menor excusa cuentan historias para disculparse y las que ejecutan en modo pro. Y sé así, todo un pro. —A. ### De lavacoches a dueño del autolavado URL: https://aaronbenitez.com/lavacoches-a-dueno/ Last updated: 2026-08-16T18:00:05.000Z Manual súper práctico y ultrarrealista: 1. Primero consigue el empleo. El salario, las prestaciones, el horario, obviamente todo esto estará muy lejos de ser ideal. Entiende que esta incómoda posición en la que te estás colocando es algo temporal, apenas una parte de tu estrategia ambiciosa. 2. Llega antes que los demás y sé el último en irte. Nadie te va a aplaudir por esto. Nadie te va a dar alguna especie de diploma por tu puntualidad y dedicación. No importa. Estás creando un músculo de mentalidad de dueño y ejecución de alto desempeño. Casi nadie tiene esto. 3. ¿Para qué llegar antes que todos y salir después que todos? Así te acostumbras a estar vigilante, a comportarte como el propietario que cuida su empresa. Si haces lo mismo que los demás —llegar exacto a tu hora y no salir un minuto después— te quedarás estancado ahí con ellos. 4. Analiza a la gente que defiende los minutos exactos de su trabajo: se mantienen por años en la misma posición y cuando acaso dan un salto a otro nivel, es a uno muy cercano. Estos hacks no son para eso. Estos hacks son para ir desde abajo y llegar a la cima rápido. 5. Sé agradable con tus colegas que lavan autos, pero no conectes mucho con ellos. Saluda bien y convive en los descansos, pero pasa la mayor parte de tu tiempo observando lo que hace el gerente de la sucursal, aprende quiénes son los proveedores, conoce a los clientes. 6. Observar con atención es estudiar. Ve cómo el jefe soluciona el problema cuando alguien reclama que algo del automóvil se perdió, por ejemplo. Echa un vistazo a la lista de precios y marcas del jabón industrial que usan. Empápate de todos los detalles posibles del negocio. 7. En poco tiempo —menos de tres meses— te tienes que ubicar como el mejor lavacoches entre todos tus compañeros. Lo haces rápido, con precisión y buena actitud. La gente pide que tú los atiendas. El gerente nunca te regaña. Las propinas fluyen. Esto es fundamental. 8. Convives lo más que puedas con el gerente. Platicas lo más que puedas con los proveedores. Ayudas en cosas adicionales fuera de tu turno. Aprendes a cobrar con tarjeta, facturar, recibir pedidos, todo sin que nadie te lo pida. Haz esto de manera natural por varios meses. 9. Asumiendo que el gerente no es el dueño del negocio, lo que tú quieres es que el propietario del mismo te sonría y salude por tu nombre en las raras ocasiones que se presente. Esto significa que la gente adecuada está hablando bien de ti. 10. Vas a experimentar el resentimiento de tus compañeros lavacoches porque así somos las personas: no nos gusta cuando alguien destaca rápido. Tú sigue siendo amable, no te instales en dramas y sigue enfocado en tu misión de dominar la mayor cantidad de procesos del negocio. 11. Si en el primer año ya puedes hacer un sesenta por ciento de las cosas que hace el gerente, vas por buen camino. 12. Tu vestimenta de lavacoches es una que debes cambiar inmediatamente cuando ayudes en otras actividades fuera de tu turno. Lleva siempre un cambio de ropa que te ayude a posicionar tu imagen como alguien que puede lucir profesional. 13. Lamentablemente no te van a aceptar de brazos abiertos en la oficina si andas sucio y con botas de hule. Aprende a jugar bien el juego. 14. Para aprender las cosas administrativas que nadie te quiere enseñar, observa y haz preguntas ocasionales sobre el sistema y las herramientas que utilizan. Sé curioso. "Si me explicas un poco, te puedo ayudar, tengo una hora libre", es una propuesta que alguien te va a aceptar. 15. El gerente actual no te va a nombrar gerente nunca. El salto de alguien que solo es lavacoches a esa posición es impensable. Tu trabajo es jugar a ser ese brazo derecho del que depende. Te conviertes en una especie de subgerente sin el título oficial. 16. Cuando el gerente comience a confiar más en ti, tal vez te haga comentarios de tus compañeros. Tú no los critiques. No hables mal de ellos. No conspires contra nadie. Esto es difícil de evitar porque queremos agradar y está en nuestra biología formar alianzas atacando a otros. 17. Deja que el gerente sea quien se exprese mal de los demás. Tú sé el que le propone soluciones. "¿Quieres que hable con ella?", "¿Te gustaría que lo ayudara para que aprenda a hacerlo mejor?", cosas así. De esa manera eres confidente y alguien útil. 18. Aquí debes mantener el complicado balance de ir conectando mejor con los niveles de arriba en tu modalidad subgerente sin poner totalmente en tu contra al resto del equipo que está abajo en la jerarquía. Haz con ellos lo mismo de escuchar y ofrecerles ayuda. 19. Un buen gerente entiende que está en medio del sándwich y que ambas partes del mismo son importantes. Y esto es en lo que estás entrenando para convertirte en ese buen gerente algún día. 20. La oportunidad de ser gerente del negocio llegará porque el actual renuncia, porque abren una nueva sucursal o porque algún competidor te la ofrece. Tienes que estar listo emocionalmente para ello, pero no vivir frustrado mientras no ocurre. La gente amargada no atrae suerte. 21. Cuando por fin estés al frente, entiende que tu enemigo número uno es el "nosotros vs ellos", donde los lavacoches piensan que los de administración son tontos y los de administración piensan que los lavacoches son flojos y así. No tomes un bando. 22. Considera que eres el aceite de la maquinaria. Ellos son las piezas que hacen que la operación funcione, pero tú optimizas el asunto. El aceite no tiene partes del motor favoritas, trabaja con todos. Y cuando algo no funciona, se repara o se cambia. Esa debe ser tu actitud. 23. Enfócate en lo más importante: las ganancias. Esto es difícil para quien no ha desarrollado una mentalidad de negocios. El gerente novato quiere que todos sus procesos, reportes y demás acciones a su cargo vayan bien. Esto es importante, claro, pero el juego es de dinero. 24. Con más recursos, la empresa crece, contrata, compra publicidad, se moderniza, etcétera. Desarrollaste la mentalidad y ejecución necesarias para pasar de lavacoches a ser gerente, ahora entiende que debes desarrollar la mentalidad y ejecución para pasar de gerente a dueño. 25. Te lo repito, el error del ejecutivo novato es querer que todas sus actividades, documentos, reportes, pagos y demás estén bien. Esta obsesión es una que te crearon en la escuela. Relájate. Nada supera que ofrezcas buenas ganancias a la empresa. Enfócate en esto. 26. Hay dos maneras de generar más ganancias: recortando gastos o agregando valor. Puedes usar un jabón industrial más dañino pero más barato. Puedes quitar el papel del baño. Puedes desinstalar el aire acondicionado. Todo esto tiene un límite. No es el camino que te recomiendo. 27. Tú agrega valor. Analiza qué más ofrecer a tus clientes. Entrena a quienes cobran a que lo hagan con una atención de clase mundial. Ofrece membresías que le den descuentos a los mejores clientes. Da aromatizantes geniales a los chicos lavacoches. 28. Absorbe rápido y con enfoque todo lo relacionado a impuestos, contratos, rentas, seguros y demás cosas con las que jamás habías interactuado. No todo es lavar con jabón industrial y cobrar con terminal bancaria. Hay muchos más aspectos en un negocio. 29. Haz a los contadores y abogados de la empresa tus mejores amigos. Haz muchas preguntas. Ve tú a todos los trámites necesarios para familiarizarte con las oficinas y personal. Navega cada vez con mayor facilidad un mundo de papeles que casi nadie entiende bien. 30. Toma fotos. Celebra cumpleaños. Da bonos. Ten con el equipo un ambiente agradable pero altamente productivo y exigente en el desempeño. Invierte mucho en hacer bien las cosas en redes sociales. Luce muchísimo más pro de lo que tu ubicación o tamaño demandan. 31. Han pasado entre tres y cinco años desde que lavaste profesionalmente aquel primer automóvil. Ahora sabes contratar, conoces las ventas que se necesitan, ves el potencial de algunas promociones, sabes lo que los clientes piden. Es hora de que seas dueño de un autolavado. 32. Necesitas capital. Y necesitas matar el romanticismo. El capital lo obtienes con conocidos, familiares y con el dueño del negocio donde estás. El romanticismo es querer poner a tu mejor amigo como gerente porque te cae bien y piensas que podría hacer un buen trabajo. 33. Al levantar capital explica que no es un préstamo sino una inversión. Resalta tu experiencia. Demuestra lo que sabes. Comparte tu visión de por qué pueden tener éxito en esta nueva ubicación. Planea financieramente que no te va a ir bien los primeros doce meses. 34. Si has demostrado resultados geniales a los dueños del negocio donde hoy eres gerente, habla con ellos sobre tu ambición de tener tu propio autolavado. Sin miedo. A la gente que hacemos cosas nos gusta cuando los buenos ejecutores nos proponen ideas de forma directa. 35. Entiende que en su mente lo que ellos ven es la posibilidad de perder a un excelente elemento que abrirá un nuevo punto de competencia o apoyarlo y quedarse con una parte de la rebanada del pastel. 36. Acércate con los proveedores y clientes que ya conoces, exponles tu idea. Algunos de ellos podrían unirse a ti. 37. Ser dueño de un negocio es difícil. Bastante difícil. Pero es un problema bonito. Ahora te tienes que preocupar por cosas mejores. Forma un equipo de gente con la actitud adecuada. No des mucho peso a la "experiencia" de alguien porque eso suele significar que no va a cambiar. 38. Éxito. Necesitamos más gente ambiciosa. Si cinco años para lograr esto te parecen muchos, te aviso que pasan rapidísimo cuando trabajas en una empresa y volteas a ver que no has subido de nivel en ese mismo tiempo. 39. Rebota todo esto punto por punto para entenderla al máximo con un par de IAs premium y dile que te ayude a adaptarlo para tu situación actual. Te quiero. A darle. Fuerte abrazo. Sé audaz. Y sélo ahora. —A. ### Querido chico corporativo URL: https://aaronbenitez.com/querido-chido-corporativo/ Last updated: 2026-08-16T16:41:48.000Z Este es Julián. Julián tiene veintiún años. En poco tiempo egresará de alguna universidad pública de México. Julián se encuentra en la clase media baja, esa en donde todos los días hay comida en la mesa pero no permite lujos innecesarios. Aquí nadie viaja al extranjero y casi todo se compra en pagos mensuales con los famosos intereses engañosos de las tiendas diseñadas para estafar a esta franja socioeconómica. En casa tienen un automóvil viejo que lleva años sin conocer cómo es traer el tanque de gasolina más allá del nivel mínimo. Papá y mamá usualmente tienen dificultades para cubrir todas las necesidades de la familia, pero resuelven de una manera u otra. Julián es el orgullo familiar: va a ser ingeniero. Julián quiere trabajar en una empresa grande donde le paguen quince o veinte mil pesos al mes. Hey, cuando toda la vida el dinero ha sido un problema, quince o veinte mil pesos al mes te hacen sentir que todo es posible. Julián está enfocado en conseguir trabajo en la gran fábrica local, esa donde todos portan con orgullo el uniforme, donde el empleo luce como algo seguro, donde cada año reciben bonos de productividad. Yo fui Julián al treinta por ciento. Y conocí a muchos otros Julianes. Si eres Julián o conoces a alguno, leer lo siguiente es importante porque nadie nos lo explica bien. --- Todos estamos expuestos al internet y sus videos virales. Todos nos sumergimos en publicaciones que nos motivan a emprender. Todos sabemos que hay muchas oportunidades para hacer negocios allá afuera. Julián no es inmune a esto. Ha participado en concursos escolares donde sus ideas y planes de negocio le han hecho ganar algunos aplausos. También ha entrado a conferencias donde el tipo que explica los pasos para tener éxito en emprendimiento solo habla de sus aciertos pero jamás comparte los días donde ha llorado porque nadie lo entiende, donde duerme mal por el estrés de no saber cómo lidiar con impuestos y nóminas pendientes, donde descubre que lo que tenía en común con sus socios ya se perdió, donde nada parece funcionar. Esto tiene sentido, pues nadie acepta dar una plática para deprimir a la audiencia, ¿verdad? Todos queremos lucir ganadores. El problema es que por esta razón el público casi siempre termina recibiendo solo parte de la historia, la parte bonita y bastante limitada. Julián entonces cree que entiende lo que se requiere para tener éxito en el emprendimiento porque su maestro universitario le dio una buena calificación cuando completó las tareas y exámenes de la metodología de negocios Canvas. Como todo joven, es soñador. Esto le regala ideas que ve por todos lados para crear su imperio. Le encantan las palabras "innovación", "visionario", "revolución", "disrupción" y etcétera. Julián —como todos— quiere ser especial, relevante. Gracias a las señales académicas que ha recibido —concursos, materias, eventos— Julián está seguro que lo único que requiere para lanzar su idea y tener éxito es dinero. --- Julián por fin consigue el trabajo en la gran empresa de la ciudad. Julián se siente en la cima del mundo. Su uniforme. El dinero. Las instalaciones. El prestigio que obtiene en su círculo social. La envidia que genera en otros menos afortunados. Todo es perfecto. ¿Qué puede salir mal? Julián piensa que solo va a trabajar algún tiempo en la fábrica. Lo suficiente para ahorrar un poco de dinero y lanzar su negocio. Es un buen plan. **Tú y yo sabemos lo que Julián no: jamás va a renunciar, perderá condición física y se volverá adicto a la certidumbre que su empleo le da.** Esto no es obvio para Julián, quien cree que está en control de su situación. Poco a poco, Julián se adentra en un mundo donde a diario entierra sus posibilidades de lanzarse a emprender sus ideas. Sin saberlo, acepta como positivas cosas que desgastan su potencial. La primera es que se convierte en un bastión económico de su familia. Todo es más fácil en casa ahora con el salario seguro de Julián. Esto se siente genial durante un tiempo, pero el problema es que esta nueva dinámica familiar se convierte pronto en una adicción de ambos lados: ahora Julián debe mantener este apoyo de manera indefinida, mientras en casa los esfuerzos por mejorar se estancan. Otro punto es que en su empleo en la gran fábrica, Julián se va a rodear de gente inteligente, preparada y con éxito a la cual lógicamente va a admirar. Esto hará que los imite en todo: la forma en que actúan, hablan, piensan, los lugares a los que van, las cosas que compran, las ideas que les gustan, etc. Dado que está en una empresa en la que muchos desearían poder trabajar, la presión interna por mantener una alta productividad lo obliga a competir a diario en el número de horas que debe estar enfocado en la solución de los problemas que le pagan por resolver. Julián siempre ha sido delgado y nunca le ha dolido nada, por lo cual no concibe que su terrible alimentación, mala higiene del sueño y falta de ejercicio lo van a poner del lado de la obesidad en pocos años. Obesidad que verá normal porque lamentablemente así luce la mayoría a su alrededor. Este es uno de los puntos más difíciles de atacar en la juventud mexicana que crece en las condiciones que te estoy describiendo: no consideran posible que vayan a ocurrir cambios enormes en su físico hasta el día que de repente descubren que están varias tallas fuera de control, hasta el día en que notan que apenas en sus tempranos treintas tienen la salud física de alguien de más de cincuenta que no se cuida. Podemos culpar al capitalismo y a muchos otros factores que no promueven la buena salud de los miembros productivos de la sociedad como Julián, pero eso de poco sirve para que un individuo pueda comenzar a mejorar su condición hoy. Julián cree que necesita un automóvil. Y tiene que ser nuevo. Con su salario de veinte mil pesos al mes puede obtener un crédito para pagarlo en cuatro años. Con su bono anual puede hacer abonos fuertes cada cierto tiempo. Todos hacen esto en la oficina. Nadie le habla de invertir en ETFs. Nadie le habla de optimizar los próximos veinte o treinta años. Esto es aburrido. Nada es tan sexy como traer tu nuevo coche con el cantante de moda a todo volumen. Julián va a restaurantes a los que nunca antes había ido. Los fines de semana se embrutece con sus amigos del trabajo que ahora son sus confidentes, role models y familia, todo en uno. El domingo lo utiliza para recuperarse. Cada lunes bromean con orgullo de los destrozos que hicieron las noches anteriores. Y así durante años. Julián no se da cuenta que ha sido absorbido por una cultura que superficialmente luce genial, pero que tiene muchas limitaciones. ¿El plan de solo trabajar un tiempo para ahorrar y con eso lanzar su emprendimiento? Julián jamás va a admitir que eso está cada vez más alejado. Lo que hará para compensar es invitar a sus amigos a una carne asada algunos fines de semana al mes en su nueva casa pequeña que ha obtenido con un crédito a treinta años —hey, todos así lo hacen en la oficina. La intención de estas reuniones, al menos en teoría, es platicar de ideas de negocio en las que se van a asociar. Recuerda que su grupo del trabajo es la mafia a la que ahora pertenece. Es todo su mundo. Por lógica —aparte de que son su familia, sus mejores amigos, sus confidentes y sus role models— también deben ser sus socios. **Julián no entiende ni le interesa mucho en este momento enterarse que la inteligencia en un área no significa inteligencia en otra.** Que alguien sea excelente entregando reportes complejos en hojas de cálculo no significa que tenga madera de co-fundador de una empresa ni que vaya a soportar el estrés directo de lidiar con el mercado cuando las cosas se pongan duras, como siempre ocurre en negocios. A su amiga —experta en administración de uno de los departamentos de la corporación donde ambos trabajan— Julián la nombra automáticamente directora de finanzas en su nuevo emprendimiento imaginario. Se caen bien. Han bebido, salido y convivido muchísimo. Ella es muy inteligente, pues tuvo excelentes calificaciones en la universidad. Él también. Se entienden. ¿Qué podría salir mal? A su amiga no le interesa realmente renunciar a su empleo, pero la idea de este negocio es imaginaria y todos lo saben la mayor parte del tiempo, excepto cuando andan borrachos celebrando que ya están cada vez más cerca de lanzar el proyecto. En México un "sí" nunca es "sí" y un "me interesa" jamás es compromiso. Aquí preferimos quedar bien y aplaudir sin convicción la idea de alguien en lugar de decirle nuestra verdadera opinión. Y contestamos con un "pues vamos viendo", "hablamos", "lo revisamos" en lugar de ser claros y negarnos a las propuestas que nos hacen. En la mafia de Julián, nadie pone al frente su renuncia como primer paso para estar a cargo de todos los detalles que se requieren ejecutar para que la compañía sea una realidad. En la mafia de Julián, nadie pone al frente el primer cheque sin compromiso para que la compañía sea una realidad. En la mafia de Julián, nadie escribe de manera clara lo que la compañía va a hacer, la estrategia ni la lista de acciones necesarias para que la empresa sea una realidad. Todo lo que hacen es hablar de grandes ideas de negocios en el comedor de la corporación donde trabajan y reunirse ocasionalmente para discutir el proyecto. Esto los hace sentir bien. Son de esas cosas que te dan un sentido de avance pero que en realidad no significan nada. Julián está atrapado en el salario de la gran empresa. Su familia depende de ello. El pago de su auto depende de ello. El pago de su casa. La consola de videojuegos. La ropa de marca. El dinero para sus salidas a buenos lugares. Julián no ha invertido nada en ir a eventos o cursos de cuestiones que realmente lo empoderarían en negocios. Ir a Asia le daría un entendimiento fantástico de lo que es posible construir en el mundo, pero como nadie en la oficina hace esto, él no lo tiene tampoco en el radar. Tampoco va a cursos en otras ciudades con expertos genuinos porque cree que entiende lo que tiene que hacer y ya está casi todo listo con sus amigos. No te confundas, querido Julián: **pensar que la inteligencia y capacidad que alguien tiene en un empleo es igual a tener inteligencia y capacidad para ejecutar con éxito en un negocio propio es el peor de los errores.** Si quieres entender esto con una analogía futbolística, piensa en tu amigo del vecindario que es genial jugando fútbol, pero su buen toque no es sinónimo de disciplina, enfoque ni de dureza mental necesaria para ser exitoso en la liga profesional. Julián no sabe nada de esto porque su círculo tampoco. Y su grupo de amigos-colegas lo define. Lo han influenciado al grado que todo lo que no está dentro de ese ecosistema no le interesa, no lo ve, no lo procesa. --- Muchos hemos sido Julián. Levantamos muros de superficialidad a nuestro alrededor. Cosas que nos hacen lucir bien pero que no nos permiten avanzar en los objetivos que verdaderamente valen la pena. Tenemos el uniforme, el título, el salario, la casa, el auto pero no tenemos los fondos, ni la seguridad, ni la audacia, ni las relaciones, ni el entendimiento para crear algo propio. Julián comienza a ir a bodas de sus compañeros que a los veintiocho años se expresan con tonterías como "ya me estaba quedando" como si estar casado y tener hijos te diera alguna ventaja en un momento en que ni siquiera sabes qué quieres de la vida. Lamentablemente, Julián internaliza estas frases gracias a tontas repeticiones y comienza a pensar pobremente así. Ojalá Julián tuviera en cuenta primero viajar por el mundo, renunciar, tener varios empleos y tratar de construir sus ideas con una red internacional de amigos, aprendiendo a levantar capital y jugando con reglas de un juego más rico de la vida. Pero en lugar de eso, ahora pasa su tiempo mordiéndose las uñas pensando que se está "quedando atrás" de todos sus amigos. Y comienza a planear de forma limitada que tiene que subir de posición en la empresa para ganar más y con ello poder formar una familia. Lo que casi nadie admite para sí mismo es que —a menos que te entrenes en lo opuesto, lo cual casi nadie hace— si ganas más, gastas más. Julián sube de nivel. Ahora gana treinta y cinco mil pesos al mes. Está al frente de otros ingenieros. Sus responsabilidades crecen por todos lados. La curva de aprendizaje de management es como la montaña más empinada del mundo. Tiene problemas con todos porque la gente siempre resiente a un nuevo jefe. Donde antes era bueno en el aspecto técnico, ahora básicamente tiene que empezar de cero a comprender el aspecto humano. Nadie le avisó lo importante que era esto. Julián quisiera poder regresar a ser un simple ingeniero, pero ya está aquí y es imposible confesarle a alguien de su grupo que está frustrado y no sabe qué hacer. Después de todo, lo consideran inteligente y exitoso, y tal es la imagen que su ego le dice que debe proteger a toda costa. Su salud empeora. El dinero alcanza menos. La calidad de sus relaciones interpersonales disminuye. Y lleva ya quince años en una empresa a la que pensaba que solo iba a ocupar como un escalón para su emprendimiento. Julián no puede hablar de esto con nadie porque sigue siendo un ejemplo en su familia. Sus compañeros de la universidad lo admiran. La sociedad lo respeta. Pero Julián no es feliz. Y estando atrapado en este mundo, se da cuenta que los demás a su alrededor tampoco expresan la realidad, nadie la dice en voz alta, mucho menos regresan a compartirlo con los que van a empezar. Esto hace que el ciclo del engaño continúe haciendo que lo único que los futuros egresados de clase media baja pueden ver sea el prestigio, el auto, el respeto y el salario ocultando la frustración, mala salud, círculo social limitado, finanzas frágiles y preocupación constante. No teniendo familiares o amigos que sepan jugar un juego más elevado en la vida, las oportunidades de hackear el asunto parecen nulas: es esto o continuar con la pobreza en la que creciste. Despierta, querido chico corporativo. --- **La adicción a un buen salario en la juventud es de las cosas más difíciles de superar. Te hace valorar la certidumbre en tu instante de mayor potencial creador.** Más adelante en la vida también puedes construir cosas, claro, pero ten en cuenta que conforme pasan los años, tienes más heridas de guerra en lo profesional y personal. Y la bendición de la juventud es que no habiendo hecho nada, crees que puedes hacerlo todo. Esto es algo que debes aprovechar, Julián. He hablado con miles de Julianes en la última década. A muchos de ellos les he preguntado cuánto cuesta una casa de dos pisos con tres recámaras en el mejor fraccionamiento de la ciudad y qué precio tiene un boleto de avión redondo desde Ciudad de México a París. No saben estas cosas. Alguien puede decir en defensa de estos chicos que no tienen por qué saberlo dado que no van a comprar una casa en ese instante y lo del viaje lo verán llegado el momento en que lo quieran hacer. Ese tipo de pensamiento es el que nos impide crear grandes cosas. Yo sé cuánto vale tener un avión privado. Sé el precio de rentar uno para un viaje entre las ciudades que más visito. Conozco el precio de una bella finca en la campiña italiana. Y no tengo absolutamente nada de ello. Pero tengo los detalles. Es muchísimo más factible que me pueda mover hacia uno de esos puntos en algún momento sabiendo con precisión lo que requieren. Es imposible generar los recursos para ello si no sé ni siquiera de cuánto dinero estamos hablando. Lo que intento decirle a los Julianes del mundo es que deben ser curiosos y entender el dinero desde una perspectiva clara y ambiciosa. **Tu papá, tu maestro, tu jefe, tus amiguitos, ninguno de ellos sabe de dinero, por mucho que los ames, por mucho que sean inteligentes en aspectos técnicos.** El que sabe de dinero tiene un sistema para ello que ha ido perfeccionado. Su riqueza se puede notar de forma sutil. Punto. Es extremadamente raro llegar a la cima de esa colina a través de un trabajo típico. El nivel de vida que admiras de alguien con una buena casa en una buena zona con ayuda doméstica, dos autos, escuelas particulares para los niños, perros, tarjetas de crédito para comer en restaurantes caros y viajes de vacaciones, bueno, nada de eso se paga con un salario de veinte o treinta y cinco mil pesos al mes. No vivas engañado. El problema es que Julián va descubriendo esto conforme va trabajando más y más duro en lugar de entrenarse en trabajar más inteligentemente. Julián debe preguntarse qué demonios ha hecho el tipo de menos de cuarenta años que puede estar a diario unas tres horas por la tarde en el gimnasio más caro de la ciudad con aire relajado cuando él no tiene tiempo ni siquiera el fin de semana para poder salir a caminar media hora sin estar preocupado mientras lo hace. A esa persona es a la que debe estudiar para imitar sus pasos, su actitud, sus decisiones, su sistema, sus relaciones. Julián hace lo contrario a diario y no se da cuenta: estudia al tipo de menos de cuarenta que es su jefe en la oficina, que siempre está estresado, que jamás hace ejercicio, que tiene una vida personal caótica y que si pierde su empleo hoy, está jodido. Lo estudia a diario inconscientemente porque come con él, ríe sus chistes, van al bar juntos y así. Esto es lo que Julián debe combatir a diario: su atención y admiración hacia un punto que no le conviene. No estoy diciendo que el tipo del gimnasio es buena persona. Tampoco que el de la oficina sea malo. Estoy hablando de ser estratégicos, pragmáticos, entender en qué estamos entrenándonos a diario y hacia dónde nos va a llevar ese entrenamiento en poco tiempo. Es imposible que te mantengas fitness en modalidad de largo plazo si toda la gente que te rodea no cuida ni su dieta ni su ejercicio. Imposible. Y esto ocurre porque luchar psicológicamente contra ello sostenidamente a diario es una batalla emocional desgastante. Por eso debemos colocarnos en el entorno que nos conviene. Hay ventajas en tener un buen trabajo en una gran empresa en la juventud. Una de ellas es el fuerte acercamiento que tienes a procedimientos corporativos que puedes aplicar en tu vida profesional en cualquier otro lado o implementar en tu emprendimiento. ¿Sabes? Lo que veo todo el tiempo es que la juventud al iniciar un nuevo empleo conecta enseguida con los que están en su nivel o cerca y usan estas nuevas relaciones profesionales para enseguida convertirlas en personales y pasar el tiempo criticando a los que están en lo más alto de la jerarquía. Mira, cuando piensas que los dueños no saben lo que ocurre en realidad en la empresa, te has activado el modo egocéntrico en lugar del modo aprendiz. Seamos realistas: tú no tienes una empresa como ellos, no tienes experiencia como ellos, no tienes las heridas de guerra que ellos han coleccionado. Apenas tienes dos años en una posición de nivel bajo o intermedio haciendo cosas que honestamente no van a destrozar a la compañía si las dejas de ejecutar. Te conviene más ver el mundo desde la perspectiva de estas personas encumbradas en lugar de estar criticándolas para sentirte más inteligente. Sentirte más inteligente solo ayuda a tu ego y no refleja nada en tu bolsillo. Piensa que en un servicio de lavado de autos de esos que no tienen sofisticados mecanismos automatizados, las personas que trabajan duro echan agua, aspiran y secan tu vehículo. La persona que toma el riesgo de rentar el lugar, anunciarse y contratar gente es quien trabaja inteligentemente. Trabaja inteligentemente. Te aviso que esto no te lo enseñaron en la universidad. **De hecho, casi nadie sabe trabajar inteligentemente. Esto es porque es lo más difícil. Sé que suena contraintuitivo —por no decir estúpido— pero trabajar duro es fácil ya que simplemente se trata de imprimir más energía a algo que no es óptimo.** La persona que trabaja inteligentemente puede a diario estar relajada tres horas en el gimnasio en cualquier momento del día que le apetezca sabiendo que tiene recursos que le dan muchas oportunidades. Trabajar inteligentemente es muy difícil porque involucra dominar mucho la presión psicológica que sentimos de la masa de gente que no entiende nuestros movimientos. Trabajar inteligentemente nos hace lucir raros y tal vez flojos en un entorno que nos vende la idea de que alguien ocupado y estresado todo el tiempo es productivo. La persona que trabaja duro no tiene tiempo de salir a caminar ni siquiera media hora sin estar preocupada por todos los pendientes que la agobian. Si eres joven y tienes un buen trabajo, no le des todo a ese empleo. Sé un pro, sí, y ejecuta genial para la empresa que te da un cheque mes a mes, pero ten varios proyectos andando. Sé diseñador, programador, mesero, encuestador, bailarín, no sé, haz muchas otras cosas fuera de tu horario oficial laboral. Esto te da músculo, energía y visión que pocos generan. Usa los fines de semana como espacios para acelerar tu ventaja. Que tu weekend no sea weak. Donde otros pasan cada sábado con la misma rutina embrutecedora, tú usas ese espacio para viajar a un lugar que no conocías, para hospedar a extranjeros en tu pequeño depa rentado que te da agilidad para abandonarlo a voluntad y moverte fácil a cualquier lugar del mundo sin compromisos. El auto y la casa propias son sueños de otros. Tú no quieres esto de joven. Tú no quieres estar atado. Y esto es lo que te haces a ti mismo cuando piensas que estos dos elementos son los objetivos a conseguir teniendo veinticinco años. "The things you own, end up owning you", dice Tyler Durden en Fight Club. Ve a eventos de todo tipo. Paga por ellos. No quieras todo gratis. Siéntete tonto aprendiendo de cuestiones totalmente fuera de tu radar. Tus clases de baile, la escuela de arte, tu club de lectura, la organización en la que haces voluntariado, un equipo deportivo, ten muchos más amigos en lugares así que en tu trabajo. No tomes como sabiduría lo que alguien que lleva veinte años en una corporación te diga. No te está contando la historia completa. No te va a confesar que quisiera poder escapar de la trampa. Si su vida te gusta porque es un tipo sano, ecuánime, en control, con espacio para muchas actividades personales, con una familia en armonía, con crecimiento espiritual constante, bueno, entonces sí, imítalo. Hay muy pocos de estos en esos entornos. **No te deslumbres con el salario y el reconocimiento profesional de alguien.** Es muy poco lo que esto representa con respecto a todo lo que podemos conseguir en la vida. Si te obsesionas con esto, bueno, será lo único que conquistarás. Y varias décadas más adelante, lamentarás no haber desarrollado otros intereses y no haber explorado otras oportunidades. Necesitamos más gente como Julián, que podrían ser empresarios que levanten a la sociedad. Pero necesitamos explicarles con claridad todo lo que el camino tradicional conlleva para que entiendan bien el juego. Perdemos a muchos chicos de clase media baja académicamente inteligentes que podrían ser grandes emprendedores por no ayudarlos a evitar con cuidado la gran trampa del dinero temprano. Te quiero, querido Julián. Te digo todo esto desde una posición difícil. He estado ahí. En muchos aspectos, sigo ahí. Podemos quejarnos de la situación en la que estamos. O podemos trabajar inteligentemente para hackearla. Requiere que primero te admitas a ti mismo varias cosas incómodas. Requiere que seas observador y analices bien. Requiere que tomes decisiones duras. Requiere que tengas conversaciones difíciles. Requiere que te aprietes los botones adecuados. Y que comiences ya. Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo. Sé audaz. Y sélo ahora. —A. ### Ensayo sobre mi pobreza URL: https://aaronbenitez.com/ensayo-sobre-mi-pobreza/ Last updated: 2026-08-17T15:01:16.000Z 1. **Era pobre porque creía que yo siempre tenía la razón.** A las personas que me sobrepasaban en lo intelectual, social, cultural, económico y profesional, en lugar de analizarlas para emular lo mejor de ellas, las criticaba y atacaba. Durante mucho tiempo abracé solo a quienes me hacían sentir bien, a gusto. No me elevaban en nada, pero siempre podía contar con nuestras borracheras para hablar mal de otros y culpar al gobierno, a las empresas y a la sociedad por todo lo que iba terrible en mi vida. Copiar lo que las personas arriba de mí hacían siempre fue difícil dado que involucraba apertura de mente ("para volar alto tengo que pensar diferente"), honestidad conmigo mismo ("no, no estoy bien, hay otras maneras de subir de nivel") y frustración crónica ("ya intenté eso y no funcionó, me rindo"). Ser necio tiene connotación negativa y positiva. Yo era el maestro de ser necio de forma negativa. 2. **Era pobre porque no leía.** Y cuando leía, me enfocaba en las revistas de fútbol, aquellas con los jugadores de moda, pósters, estadísticas y demás datos inútiles que jamás me iban a sacar del hoyo donde estaba. Las pocas veces que leía no lo comentaba con otros porque nadie a mi alrededor hablaba de novelas o ideas. Leer resultó ser la conversación más íntima entre cerebros poderosos y mentes frágiles como la mía. Leer fue la manera más sistemática de someter a mis tontas neuronas a un mundo que jamás habría podido visualizar si no me hubiese obligado a consumir párrafos y párrafos de filosofía, tecnología, política, sociedad, biología y demás. Todo el mundo sabe lo dicho y es cierto: no puedes combatir la pobreza económica de forma sostenible si la pobreza intelectual sigue ahí. Requiere mucho esfuerzo mental salir de la pobreza, porque hay que entender que lo que tus familiares, amigos y maestros te han taladrado por años no es el único ni el mejor camino para ello. 3. **Era pobre porque creía que todo se basaba en el dinero.** Ahora defino a la pobreza como una falta crónica de oportunidades a la que se une una ocupación masiva de mi espacio mental con problemas de recursos. Cuando no sabía generarme oportunidades (porque esperaba que la escuela me becara, que papá estuviera de acuerdo con tal idea o que el gobierno aprobara tal solicitud), vivía a la expectativa. Todo eso cambió cuando decidí inventarme mi trabajo actual —dar conferencias, escribir, estar al frente de mi grupo de empresas y conseguir que todo ello me genere oportunidades. La pasividad fue la marca que más distinguió aquel periodo de mi vida. La proactividad es donde vivo ahora. Jamás espero a coincidir en el mismo lugar con alguien. Quiero ver a alguien, hago que suceda. Jamás espero a que la persona entienda lo que quiero decir. Digo lo que necesito que entienda. Y así sucesivamente. No utilizo frases como "ahí nos ponemos de acuerdo". Propongo fecha y hora de manera concreta. 4. **Era pobre porque creía que la forma de subir de nivel era trabajando "duro": más horas, más sudor, más estrés.** Luego aprendí que se trata de trabajar inteligentemente: analizar, crear equipos de trabajo geniales, optimizar, delegar, sistematizar, hacerse a un lado. 5. **Era pobre porque me enfocaba apasionadamente en tonterías que no tenían valor alguno en el largo plazo.** Lo siento, pero eso es lo que son: tonterías. La larga fila afuera del estadio para conseguir un boleto para el partido de fútbol; llegar a nivel enemil en algún videojuego; perseguir al camión repartidor de refrescos para canjear una promoción; pasar días sentado sin hacer nada en una huelga dictada por un tipo que me dijo que era importante luchar por nuestros derechos sin entender que la vida premia a los activos y a los que saben adaptarse, no a los que se andan dando latigazos emocionales por cualquier pequeña ofensa y alteración a su estado actual. Hoy la única "tontería" con que pierdo tiempo es Netflix y —hasta eso— lo abordo como educación disfrazada en series y películas. 6. **Era pobre porque creía que amar a alguien significaba que tenía que poner toda mi atención a lo que esa persona dijera.** Ahora sé que puedo amar a muchas personas y no necesariamente poner atención a sus "consejos". Un consejo viene únicamente de quien ya ha hecho lo que tú quieres lograr. Si no, es una mera opinión. Analiza y verás que casi todo lo que el mundo te aconseja en realidad es una opinión. Ignórala. Si es tu vida, tu opinión debe ser la más preponderante. Esto es duro, porque nos encanta tener la imagen romántica de que la sabiduría y las buenas ideas emanan de las personas que nos han cuidado y dado cosas toda la vida; pero el asunto no va por ahí. Ama a tus padres, pero si son pobres, no les prestes mucha atención. Esto es lo más contraintuitivo que he aprendido. Ama a tu pareja, pero si está igual o peor de confundida que tú en la vida, toma decisiones diferentes. 7. **Era pobre porque me acostumbré a las marcas que conspiran para mantener a sus clientes en ese nivel.** Consumir lo que ciertas tiendas te venden con pagos pequeños semanales es la identificación perfecta de que tu mente sigue anclada a la pobreza. No necesitas el dispositivo de trescientos dólares cuando tu salario mensual es más o menos eso. No necesitas estrenar ropa en diciembre ni el crédito del banco para los quince años de tu nena. Cuando todos en el vecindario aplauden nuestras decisiones, tenemos un serio problema de estandarización con ese nivel. Para salir de ahí, el primer requisito es no actuar como todos ni permitir que entiendan cada una de nuestras decisiones claramente. 8. **Era pobre porque prácticamente todo me ofendía.** Leer un libro como éste hacía que mis venas se inflamaran y comenzara a contraatacar al tipo que lo había escrito en lugar de entender que mi débil ego se sentía ofendido y que estaba tratando de racionalizar a mi favor cosas que en realidad tenía muy en contra. Mae West decía que hay que ofender más seguido a quienes se ofenden fácilmente. Y estoy de acuerdo. Cuando todo nos indigna rápidamente es que no estamos enfocados en construir una gran vida. La indignación suena bien para cambiar al mundo, pero en mi nivel de pobreza era más una excusa que usaba para no hacer mi tarea y sí para promover más drama. 9. **Era pobre porque creía que debía ahorrar para lograr mis metas.** La renta del primer departamento que conseguí para independizarme era casi la mitad de mi salario. La del siguiente departamento era más de la mitad. Y el capital necesario para lanzar mi primer negocio jamás lo tuve completo, así que me tuve que mover por partes. Lo que descubrí es que adquirir compromisos grandes tiene una gran ventaja, y esa es que activa una especie de sentido de urgencia emocional en mí para resolver y dominar los problemas que se interponen. Así, en pocos años, pasé de un departamento feo a uno genial frente a la playa. Ahorrar resultaba para mí ser la excusa de la pasividad y la planeación. El que planea mucho pero no tiene experiencia, en realidad está aplazando sus ideas. Que planee quien ha hecho cosas y sabe ser estratégico. En el nivel de pobreza, ese no era yo. Entre planear y ejecutar, te recomiendo no ahorrar y hacer lo que tienes que hacer. 10. **Era pobre porque lo que hacían los empresarios, el presidente y los privilegiados estaba mal.** Desarrollé la mentalidad de "nosotros" vs "ellos" como si eso me fuera a elevar de nivel. El "nosotros vs ellos" es la noción más infantil que existe para moverse en la vida, porque te hace aplaudir tonterías de tu nivel y del de abajo, y criticar en automático niveles potencialmente superiores. No es que las cosas que hacen los empresarios, el presidente y los privilegiados sean todas buenas —Dios, tú y yo sabemos que no— pero sí entendí que había muchas buenas razones para la forma en que ejecutaban muchas de sus decisiones. 11. **Era pobre porque iba a todas las fiestas, temeroso de que alguien se fuera a enojar o resentir conmigo si no asistía.** Fui a todo lo que no quería ir y con los años entendí que era irrelevante estar cumpliendo esas obligaciones cuando al mismo tiempo descuidaba mi enfoque para el largo plazo. ¿Sabes qué fue lo que me hizo tomar nota de esto? Que no fui a mi fiesta de graduación de la universidad —era pobre, recuerda— y a la fecha mis amigos de esa etapa piensan que estuve allí, incluso algunos hasta insisten en que salgo en las fotos y recuerdan haber hablado conmigo. No soy ni era tan importante; mi tonto ego me hacía pensar que mi asistencia era vital cuando lo único que es realmente prioritario es estar enfocado. 12. **Era pobre porque aceptaba como cierto y correcto todo lo que cualquier persona mayor que yo —o en una posición jerárquica superior— me decía, en lugar de analizar su vida para comprobar si sus palabras justificaban sus acciones.** Un hombre no es sus palabras. Analiza fríamente la vida de alguien antes de tomar en serio lo que te sugiera. 13. **Era pobre porque anhelaba el fin de semana para relajarme, incluso cuando no había hecho realmente nada por avanzar en la vida durante la semana.** Solía creer que el sábado y domingo tenían que ser pausas, pero al final entendí que son días como cualquier otro y que se pueden utilizar para avanzar en lugar de tontear. 14. **Era pobre porque no sabía negociar mi salario y sólo me quejaba en silencio con las personas incorrectas.** No sabía agregar valor desmedido a todo lo que hacía, independientemente del sueldo y posición en las que me encontraba. No me comportaba como dueño de la empresa en la que trabajaba. Si lo hubiese hecho, habría entrenado mi mentalidad, mi cuerpo y todo mi ser, de la forma correcta para emprender mejor y más rápidamente. 15. **Era pobre porque no diseñaba mis amistades.** Todo lo dejaba al azar. Pensaba en vecinos, familiares y colegas como amigos. Si alguien estudiaba cualquier materia conmigo, automáticamente pensaba que las horas conjuntas de estudio y el sufrimiento académico compartido nos hacían amigos. Ahora sé que, si la mente y vida de alguien me atrae, debo dedicarle tiempo, atención y dinero. Debo llamar por teléfono, saludar y platicar. Debo recomendar y regalar libros e ideas. Debo viajar a ver a quienes quiero que sean mis amigos, ahora y en el largo plazo. Casi nadie en la pobreza diseña sus amistades. Dejamos este elemento crítico de la vida al azar. Ya disponemos de una enorme cantidad de herramientas tecnológicas para determinar nuestros círculos. 16. **Era pobre porque mi mente estaba las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, pensando en sexo y mujeres, dejando nulo espacio para tener estrategias de vida y negocios.** No poder dominar la calentura sexual nos ralentiza en todo. Y nos hace tontos también. 17. **Era pobre porque cuidaba empleos en teoría seguros que rápidamente me daban lo que me tenían que dar.** Era pobre porque admiraba trabajos fáciles como el del tipo que supervisaba los parquímetros para encontrar vehículos con tiempo vencido y acumular la mayor cantidad de multas y recibir como premio un día extra completo de descanso. Era pobre porque mi mayor aspiración era lograr un trabajo en la fábrica local más famosa sin pensar en la alternativa de salir de la ciudad para construir una realidad mucho más atractiva y poderosa. 18. **Era pobre porque ante una decisión, siempre favorecía el pensamiento de "todo lo que voy a perder" en lugar de ver "todo lo que podía ganar".** Me pasaba hasta con las mujeres. Pensaba en lo ridículo que iba a lucir si me acercaba a platicar con alguna, pensaba en lo mal que me iba a sentir si me rechazaba cuando le dijera que me gustaba, pensaba en todo lo malo hasta que cambié y me acostumbré a pensar en todo el potencial positivo de las cosas. Sí, me puedo ver ridículo acercándome a hablarle, pero podría terminar la noche con su número de teléfono. Sí, podría herir mi ego con el rechazo, pero podría tener buen sexo si ella se siente igual de atraída por mí. Ha sido tan grande mi entrenamiento en pensar en el lado positivo de las cosas que hoy rutinariamente necesito gente a mi alrededor que me haga ver lo que puede salir mal, al menos para considerarlo tímidamente en mi fórmula de decisiones. 19. **Era pobre porque no era curioso.** Todo lo veía desde el nivel superficial. ¿El viejo auto de la familia dejaba de arrancar? Quién sabe por qué será. No tenía la actitud de aprender un poco de mecánica automotriz para desarmar el alternador o para limpiar bien las bujías. Cero proactividad más cero curiosidad es igual a pobreza mental y económica constante. De las miles de personas leyendo esto, apenas cinco o diez conocen las tuberías profundas detrás de escenas de su red social favorita. Creen que la plataforma es nada más publicaciones chistosas y comentarios tontos cuando en realidad cada una de estas apps es una universidad con nivel post doctoral para el análisis en tiempo real del comportamiento consumista y social de sus usuarios. Las redes sociales son un océano complejo al que sólo juzgamos por las débiles olas que llegan de ellas hasta nuestra orilla personal. Este es un ejemplo de la falta de curiosidad que nos rodea en el nivel de pobreza. Algo que me fascina de mi vida actual es que todos los días tengo que estar aprendiendo cuestiones de derecho, administración, marketing, tecnología, relaciones públicas, management, entre otras. Ser curioso de forma predeterminada me hace la vida fácil y genial. 20. **Era pobre porque pensaba que las metas que la gente a mi alrededor tenía para mí eran mis metas.** Me explico. Mis padres siempre quisieron a un hijo profesionista. Pero su hijo profesionista no resultó ser un buen ingeniero. Siempre pensé que quería convertirme en ello, en lo que todos a mi alrededor me decían que debía lograr dadas mis buenas calificaciones: un profesionista con un buen trabajo. Pero aunque eso está genial, nunca pude conseguirlo. El día en que cambié de profesión a ser hombre de negocios, me di cuenta de que mis metas eran otras, y que jamás habían estado realmente alineadas con mi conducta. ¿Es tu meta tener un título universitario para heredar el empleo que tu padre va a dejar vacante en la empresa donde pasó treinta años? No es tu meta. Es la de tu papá. Y te va a ir terrible, porque estás abrazando algo que no es tuyo. 21. **Era pobre porque hablaba perfectamente el idioma del drama y del bajo desempeño a diario.** "Es que la cosa está difícil", "Ay Dios mío, ¿dónde vamos a parar?", "Es que el gobierno nos tiene así", "Ya no se sabe", "La crisis está dura", "No digas tus ideas porque te las van a robar", "El domingo es un día sólo para la familia", etcétera. Si te pasa como me ocurría a mí, que creía que los idiomas sólo eran formas de comunicarse con gente de otros países, estás equivocado. Hay muchos sub-idiomas dentro de una misma lengua. En español puedes hablar como pobre, como persona de negocios, como futbolista, como sindicalista, como persona dramática, como programador, como señor amargado, como intelectual, como niño rico, etcétera. Las frases, vocabulario y tonos que más frecuentemente utilicen tu círculo cercano y tú crean tu realidad. 22. **Era pobre porque admiraba al conocido que había conseguido un empleo según bien pagado en la fábrica local a donde todos aspiraban entrar.** Cuando tiramos la piedra de la ambición de forma cercana, es sencillo enamorarnos de la facilidad con la que potencialmente podemos llegar a ella. El problema es que cuando los objetivos son cortos, fracasar en ellos no nos hace avanzar mucho. Por el contrario, si admiras a personas que están realmente cambiando el mundo en diferentes áreas, incluso quedándote a un cuarto del camino que han recorrido, habrás avanzado mares de distancia, y tu pueblo y vieja realidad se habrán quedado atrás hace mucho tiempo. Quiere a tus conocidos, los que logran esas cosas cercanas por las cuales el ego suele emocionarse —ya que nuestro círculo limitado las aplaude—, pero tú lánzate por mucho más. 23. **Era pobre porque no era honesto conmigo mismo.** Creía que me veía bien en ese traje que había comprado saturando mi tarjeta de crédito a ochenta mensualidades sin intereses cuando en realidad me veía más gordo pero jamás lo iba a admitir. Decirnos las cosas que tenemos que decirnos para actuar sobre ellas es lo más complicado a vencer. No es que hoy sea un galán —Dios, tú y yo sabemos que no—, pero veo mis fotos de aquellos ayeres y definitivamente tener conversaciones honestas conmigo no era mi fuerte. Aparte de lo físico, tampoco tenía conversaciones honestas conmigo mismo para decirme que estaba comportándome bastante desenfocado en tal trabajo, en tal relación, en tal situación. Admitirnos este tipo de cosas duras y reveladoras es dominar pedazos altamente estratégicos de nuestra personalidad. 24. **Era pobre porque hacía fiestas cada fin de semana como si mi vida dependiera de ello.** Viniendo de una familia extendida experta en organizar eventos grandes de forma casi industrial, creo que algunos de esos genes me atacaron durante mi juventud. Llegué al tonto punto de pensar que mis amigos me iban a querer menos o que las personas iban a pensar que algo andaba mal si no lanzaba la invitación para beber y fumar como enfermos en mi departamento del momento. Pasar un buen rato no significa estar embrutecido. Pasar un buen rato no significa resolver el mundo con palabras arrastradas y cero ejecución. Pasar un buen rato hoy es muy diferente para mí de lo que era ayer. 25. **Era pobre porque era muy duro conmigo mismo.** Creía que no podría lograr ciertas cosas porque no era tan inteligente como tal persona o no tenía los contactos de tal individuo y así. En su lugar, aprendí a ver todo lo que tenía a favor de forma predeterminada, y eso es lo que me ha ayudado a escalar grandes montañas. Soy mi mejor amigo. No me digo cosas que no le diría a alguien que aprecio en una situación donde esa persona lo que necesita es apoyo, no insultos. 26. **Era pobre porque no hacía preguntas.** Y cuando las hacía, no eran buenas. Y todo me daba pena o miedo. Ahora soy un experto en entrevistar a todo aquel que admiro y llevar la conversación a niveles granulares de cómos y porqués. La gente que no hace preguntas tiene garantizadas cero respuestas de la vida. ¿Sabes cuál es una de las frases que más escucho semana a semana? "Es que te iba a contactar, pero supuse que estabas ocupado". ¡Claro! Hay dos estados en mi persona: ocupado o descansando. No hay un estado intermedio, estilo "esperando a que alguien me quiera contactar para que no le dé pena interrumpirme". Me limitaba a comunicarme con la gente de fácil acceso —amigos, familiares, colegas— porque era eso, fácil. Pero para acceder a ideas y oportunidades geniales, hay que contactar a los que genuinamente están ahí. Y hacerles preguntas. Muchas. Cada vez mejores. 27. **Era pobre porque no accedía a contenidos de calidad.** Me llenaba a diario de las noticias típicas y la información sobre los próximos partidos y peleas de box como si eso tuviese alguna especie de influencia genuina en las cosas que quería construir. Todo el mundo dice que quiere tener libertad financiera —lo siento, eso junto con cualquier cosa que tenga las palabras "millonarios", "millones" y "abundancia" son casi siempre términos inequívocos del idioma de la pobreza: no los uses—, pero gastan su dinero en contenido que no los lleva hacia ese punto. Hoy compro las revistas de negocios más costosas que puedo porque sé que las ideas que ahí encuentro valen realmente millones en el mediano y largo plazo. Las revistas de emprendimiento en español que encuentras en el supermercado y demás están muy bien, pero no se comparan con las que son producidas por las instituciones serias y líderes del mundo. 28. **Era pobre porque creía que necesitaba saber administrar mejor mi dinero cuando lo que he aprendido es que lo estratégico es saber hacer dinero en toda circunstancia.** ¿Para qué aprender a administrar dos pesos cuando puedes enfocarte en hacer mucho más de forma consistente? Mis negocios están muy bien administrados y es dominio público que no soy yo quien hace eso. Yo soy quien propone qué hacer y cómo elevar las ideas. Si tienes que escoger entre administrar bien el poco dinero que tienes o dominar cómo generarlo en cualquier circunstancia, opta por esto último. 29. **Era pobre porque quería que todo se basara en mí.** Fui fiel ejemplo de lo que el sistema educativo en el que crecí proponía: que tu éxito en la vida fuera resultado únicamente de tu esfuerzo. Eso está mal. Es anacrónico. No construyes imperios solitariamente por muy genial que seas con la espada. Necesitas gente. Consejeros. Ejecutores. Estrategas. Técnicos. Creativos. Administradores. La educación tradicional te enseña lo opuesto: a que lo hagas tú y obtengas tu calificación y que no te juntes con los tontos. Esta es mi mayor habilidad: generar equipos de trabajo geniales. 30. **Era pobre porque ante la opción de someter mi mente al álgebra booleana para determinar resultados en ejercicios de electrónica digital prefería copiar y pegar información sin revisar de internet para presentar un trabajo de una materia fácil.** Ahora prefiero someter mi mente a complejidades que casi nunca entiendo —pero que me obligan a esforzarme más. Si estudias marketing, derecho, diseño o cualquier otra cosa con la principal motivación de querer evitar matemáticas y situaciones así, estás mal, te estás saboteando inmensamente. Punto. 31. **Era pobre porque todo lo hacía de forma lenta.** No me apresuraba. No cultivaba en mí el sentido de urgencia. No se puede vivir todo el día y a todas horas en modo "esto es para ya, ya, ya, ahora"; pero si lo haces así mientras eres joven, esa forma de comportarte te va a rendir bastantes frutos. Con ella acelerarás resultados que otros tendrán, si acaso, en veinte años. Ando iniciando mis cuarentas al momento de escribir estas líneas. Mucho de lo que hago y pienso ya lo hacía y pensaba en mis veintes, pero no pisé el acelerador para capitalizarlo. Comencé a ejecutar la vida que quería hasta entrando a mis treintas. No fue tarde, pero ciertamente pude haberlo hecho mucho antes. 32. **Era pobre porque fumaba y bebía mucho** pensando que así la pasaba bien sin entender que era realmente frustración. 33. **Era pobre porque veía las grandes vidas en películas en televisión y pensaba que eran algo fuera de mi alcance.** Luego entendí que todos esos personajes geniales tuvieron que haber comenzado en algún lado, así que decidí comenzar. 34. **Era pobre porque no pensaba a cincuenta, cien años.** Pensaba en graduarme y ya. Pensaba en obtener un trabajo y ya. Pensaba en las vacaciones de diciembre y ya. Son muy pocas las personas que tienen pensamiento constante de largo plazo. Ahora soy una de ellas. Y eso hace que todo se ajuste a una dimensión más profunda. 35. **Era pobre porque no sabía decir "no".** Me escondía. Dejaba de responder el teléfono. Fingía desconocimiento. Me hacía el sorprendido. Ahora busco siempre tener "ownership" de cualquier asunto y decir "no" de frente y rápidamente si es el caso. Así acostumbro a la gente a saber qué esperar de mí y también a enfocarme en las cosas que importan. 36. **Era pobre porque no compartía.** Tenía la mentalidad de que podían robar mis ideas. Esa idea súper genial que crees que tienes y que según tú te va a convertir en millonario, no es así. La idea es irrelevante. Es la ejecución lo que cuenta. Ahora soy casi transparente. Considera este libro un ejemplo. Esto no quiere decir que viva en una situación idílica. Mi equipo de relaciones públicas sufre cada vez que escribo cosas como ésta, más de uno de mis socios sacude la cabeza cuando me leen en este modo, pero la verdad es que yo me siento ligero al no tener que estar decidiendo qué cosas compartir y cuáles no. Mejor comparto todo. Y así —como genial efecto colateral— llegan nuevos amigos, nuevas invitaciones, nuevas oportunidades, nuevos clientes, nuevos niveles. 37. **Era pobre porque veía el drama como algo normal.** Creía que *El Chavo del 8* era comedia cuando en realidad es drama disfrazado. Un niño huérfano, viviendo dentro de un barril, con hambre todo el tiempo es trágico, pero al ponerlo en situaciones cómicas, creemos que está bien tener problemas con los vecinos, tener deudas de la renta y estar frustrados en el amor. Las telenovelas definen a mi cultura porque así somos: nos fascina el drama. Y entre más drama, más pobreza. 38. **Era pobre porque pensaba que no sabía hacer nada.** Resulta que, tontamente, equiparaba mis habilidades a mis diplomas. Me tomó mucho tiempo entender que, aunque no tenía diploma alguno, sí contaba con muchas habilidades para ofrecer al mundo: hablar, escribir, crear y coordinar equipos de trabajo, conseguir capital, vender, usar internet como todo un pro, redactar de forma genuina y poderosa. Mi principal problema es que le quería vender la importancia de estas habilidades a mi círculo típico, que no veía en mí más que a un joven que estudió ingeniería pero que no era buen ingeniero. Al expandirme en mi intención y vender mis habilidades sin diploma al mundo, las cosas cambiaron, por decir lo menos. 39. **Era pobre porque estaba frustrado y dirigía mal mi enojo.** Leía los periódicos más extremistas con pasión desmedida y cada día odiaba más y más al gobierno y empresarios. Mi mente era el reducto más extremo del izquierdismo anti-capitalista. Todavía abrazo algunas ideas de aquellos tiempos, pero he aprendido a expandir mi rango y espectro de pensamiento a varias aristas. Podemos hablar del ROI y del YoY de tu empresa, del desarrollo matemático de lenguajes interestelares, de las FARC, del EZLN, la historia del mundo, exobiología, los libros de Yuval Noah Harari y más. Y no me voy a enojar por tus puntos distintos o complementarios. Estar enojado ante la vida y justificarlo intelectualmente es el reducto de una frustración que tiene miedo de admitirse a sí misma. Yo he decidido no estar enojado con el mundo y expresarlo a través de un fanatismo del lado que sea. ¿Por qué no podemos creer en Dios y la física cuántica al mismo tiempo? ¿Por qué no podemos abrazar el arte y hacer ciencia sin sentirnos culpables? Entre más amplio sea el rango de pensamiento que cargamos, más fácil nos va a resultar enfocar lo que hacemos positivamente. Que tu enojo no sean manifestaciones, bloqueos, vandalismo, comentarios anónimos y amenazantes en internet y demás. Sé ecuánime. Tal es el vehículo para ampliar tu visión y ejecución. 40. **Era pobre porque creía que la educación era importante cuando en realidad lo que la gente llama "educación" hoy en día es adoctrinamiento.** Y aunque sacar buenas notas e ir a buenas escuelas es bonito y aplaudido, aprender haciendo es lo mejor. No tengo ningún curso de redacción a mis espaldas pero tengo miles y miles de lectores frente a mí. ¿Fui educado para escribir como escribo? Sí. Me eduqué yo. No estoy diciendo que ir a la escuela esté mal. Lo que estoy diciendo es que en la pobreza ponemos una fe casi absoluta en una carrera universitaria sin entender que, al hacerlo así, fracasamos en poner mejor esa fe en nuestra capacidad creativa e inherente de meternos a muchas facetas de la vida que llamen nuestra atención. Esto se llama polimatía, y está muy bien porque nos va a dar excelentes resultados si la cultivamos. "Estudia para ser alguien en la vida" es un refrán. La pobreza se alimenta refrán a refrán. Los refranes no son sabiduría popular. No es tonto quien presta un libro. Puedes abarcar mucho y apretar. No vivas con refranes. 41. **Era pobre porque veía innecesarias cosas como hablar inglés con confianza.** Creía que no lo necesitaba porque mi tío, mis amigos, mis papás y mis maestros no lo hablaban y así les había ido "bien". Las personas alrededor de mi familia no entendían ni aplaudían la inteligente decisión que mis padres tomaron cuando me enviaron a estudiar inglés a la mejor escuela en aquellos años, aun cuando nuestros medios eran bastante limitados. Frases tales como "A ver, tradúceme esto", "Habla en inglés", "¿A poco sí sabes mucho?", "¿Le entiendes a esta canción?", aprendí a identificarlas como flechas que los demás lanzaban para atacar, de alguna manera, a quienes habían conseguido esta habilidad en lugar de hacer las preguntas correctas estilo "¿Me recomiendas estudiar donde tú lo hiciste?", "¿Qué tiempo te ha tomado sentir confianza en el idioma?", "¿Practicas seguido?", "¿Para qué vas a usar ahora el inglés?", "¿Cuánto cuesta la mensualidad de esa escuela?". 42. **Era pobre porque no entendía el juego.** El juego se trata de lograr tus objetivos —economía, felicidad, familia, profesión, etcétera— sin perder muy seguido —cárcel, despidos, terminación de relaciones y demás. En el juego lo que vale son dos cosas: la actitud que mantienes pese a todo y lo que aportas incluso si nadie te da nada. Si haces las cosas esperando aplausos por cualquier minucia —tu nuevo carro, tu ascenso, tu nuevo corte de cabello y demás— vas a vivir muy frustrado. Era pobre porque mi actitud encajaba perfectamente con eso. Cambié mi actitud y mi estado cambió. Cambié mi mentalidad y mi realidad se alteró. Sé un ejecutor optimista. Sé un ejecutor estratégico. Sé el tipo que hace lo que tiene que hacer. **La pobreza es hackeable.** Pero nada puedes hackear si no piensas y actúas diferente. —A. ### Cuando pintas porque morirías si no lo hicieras URL: https://aaronbenitez.com/cuando-pintas-porque-moririas-si-no-lo-hicieras/ Last updated: 2026-08-29T20:07:28.000Z Aquí van dos mitos del éxito. Primero te van a decir que hay que trabajar muy duro. No. Hay que trabajar lo que hay que trabajar. Lo que hay que hacer muy duro es pensar. Si el éxito fuera trabajar muy duro, todos los albañiles y campesinos serían considerados personas exitosas. Y si las métricas para el éxito son la riqueza acumulada y la admiración social, los buenos y sacrificados albañiles y campesinos aún tienen un largo recorrido por delante. Hay que pensar. Analizar. Trabajar eficientemente. No se trata de hacer mucho. No se trata de hacer siempre más. Se trata de lograr la máxima repercusión en cada cosa. Con un esfuerzo normal, que no raye en lo infrahumano. No es ser flojo. Es sacar la lengua de cansancio en las cosas que lo requieren. No en todas las cosas. Ni todo el tiempo. También te van a decir que hay que prepararse mucho para tener éxito. No. Hay que pensar. Hay que ser sagaz. Hay que tener valor. Un doctorado, tres maestrías, una licenciatura, veinte cursos de especialidad e idiomas no hacen de ti una persona valiente. Son cosas que —en el mejor de los casos— facilitan el terreno. La cuestión está en la personalidad que cultives. La cuestión está en el arrojo que tengas para hacer las cosas. Eso no te lo enseñan en la universidad. Ni en el doctorado. Ni en la escuela de idiomas. Ni en los cursos de especialidad. Eso es algo que aflora si te rodeas de la gente correcta, si te expones a las ideas necesarias. Hay que pensar. Analizar. Trabajar eficientemente. No se trata de hacer mucho. No se trata de hacer siempre más. Se trata de lograr la máxima repercusión en cada cosa. No creas en el éxito. Eso llega por añadidura cuando compones las canciones que salen de tu alma y las cantas a los cuatro vientos. Cuando pintas porque morirías si no lo hicieras. Cuando fundas una empresa y luego otra, y luego otra porque tu cuerpo te lo pide. Cuando escribes las frases que golpean tu cerebro. Cuando crees en todo lo que puedes hacer. ¿Cliché? Sí. ¿Cursi? También. Igual que el amor. Igual que la felicidad. —A. ### La brecha entre nosotros URL: https://aaronbenitez.com/la-brecha-entre-nosotros/ Last updated: 2026-08-16T21:52:46.000Z Las personas exitosas del mundo suelen reproducirse. Cuando tienes éxito en cualquier ámbito, la gente exitosa que ya se encuentra ahí tiende a hacerte parte de su círculo. Esta atracción natural que tenemos con nuestros iguales resulta una forma de protección que la naturaleza ha insertado en nuestro código genético. Los grandes guerreros buscan juntarse con los grandes guerreros porque sólo así encuentran un reto. Las personas que comparten un talento tienden a generar personas que emulan esas capacidades. Cuando creas cosas a un nivel extraordinario alcanzas una soledad de la mente que inevitablemente se moverá a buscar compañía. Por eso Silicon Valley está lleno de personas con visión superior al resto del mundo. Por eso los artistas se van a París. Y quienes viven para el dinero van a Nueva York. ¿Qué hacer cuando naces y creces en un país bananero, por decirlo de forma amable? Si no buscas activamente subir tu nivel de vida, serás siempre una persona bananera. Ni el entorno educativo ni el social te elevarán. La educación en estos países no está diseñada para llevarte a ser CEO de una empresa trasnacional. El entorno social no está diseñado para que recibas invitaciones a fiestas de alto nivel. No es pensar en ser elitista o creer que las únicas cosas buenas de la vida están en las grandes corporaciones o en los eventos de élite. Pero para mover realmente a un país necesitamos gente que quiera aspirar a esos lugares. Imagina todo esto como una multitud de personas en una planicie esperando pacientemente a que algo ocurra. Si uno, dos, tres o veinte personas deciden subir la majestuosa colina frente a todos ellos, verás que pronto el resto los seguirá. Ten siempre en cuenta el poder de la emulación directa. Así somos, imitadores natos. Todo depende entonces de a quiénes escogemos imitar. Por eso la gran mayoría en México pierde el tiempo viendo los programas irrelevantes de la televisión. Porque uno hace lo que la mayoría hace. Por eso la gran mayoría en México habla exactamente en los mismos términos de política y demás temas espinosos. Porque eso es lo que todo el mundo hace. Por eso la gran mayoría en México vive en la pobreza: porque aunque sea un extremo triste de la vida, es lo que la mayoría de la gente sabe hacer, sobrevivir, vivir al día a día. A todo te acostumbras. Se requieren muchos más recursos emocionales, intelectuales y físicos para salir de la pobreza que para acostumbrarnos a vivir en ella. Cuando algo te ocurre o cuando haces algo por mucho tiempo, lo que has conseguido es entrenarte en ello. La gente que siempre es pobre se ha entrenado en soportar esa situación. Es triste. Es cierto. La gente abusiva se ha entrenado a ser así. Es triste. Es cierto. Cuando todos a tu alrededor juegan y hablan de fútbol, el fútbol se vuelve parte de ti. Cuando todos a tu alrededor comentan y participan en política, la política se vuelve parte de ti. Cuando todos a tu alrededor comen taquitos, los taquitos se vuelven parte de ti. Y aquí viene el problema de la brecha. La brecha es ese obstáculo mayúsculo entre tú y lo que quieres alcanzar. Si nadie a tu alrededor habla de negocios de alto impacto, tú no piensas en negocios de alto impacto. Si nadie a tu alrededor sueña con lugares increíbles por conocer, tú no sueñas con conocerlos realmente. **Si nadie a tu alrededor habla de cosas grandes, no haces cosas grandes.** Es una tendencia natural. Por eso hay familias donde trabajar en el sector educativo corre por las venas. O en el sector petrolero. O en el gobierno. O en la gran compañía transnacional. Y por eso la gente pobre suele engendrar más gente pobre. Hoy existen brechas digitales, sociales, educativas, aspiracionales. Cuando hablo de la brecha, hablo de todas esas variantes. ¿Cómo hackear la brecha? ¿Cómo compensar mis desventajas de nacimiento geográfico y social? ¿Cómo compensar mis circunstancias actuales? Buenas preguntas. Tengo algunas ideas al respecto. Pero antes de ello me gustaría ponerme de acuerdo en algo contigo: en este instante de la vida tienes un conjunto de ideas predeterminadas que han sido pulidas por el adoctrinamiento (“educación”) que has recibido y la sociedad en que te has desarrollado. Son muchas de esas ideas las que te mantendrán estancado. Es por lo tanto de importancia total deshacernos de ellas. La mejor forma de combatir una idea es con otra idea. **La mejor forma** **de combatir** **una idea** **es** **con otra idea.** Así que comencemos primero por asumir que mucho de lo que pensamos actualmente es lo que nos mantiene en el nivel de estancamiento en el que estamos. *Es que sólo las personas con influencias pueden obtener un buen empleo.* *Es que la cosa está difícil.* *Es que los políticos son todos unos ladrones.* *Es que el presidente es un inepto.* *Es que la reforma (fiscal, política, educativa, energética, la del momento) nos va a joder a todos.* *Es que no es posible que este equipo de fútbol tenga un mal desempeño con los millones que cobran los jugadores.* *Se me antoja algo, voy al Oxxo.* *Estoy aburrido, a ver qué hay en el cable.* *Es fin de semana. Toca antro.* Y así nos la llevamos. Nota que prácticamente todos hablamos igual. Cuando todos hablamos igual, es que estamos haciendo las mismas cosas. Y hacer las mismas cosas es lo que nos mantiene en el mismo estado. Ve a San Francisco y siéntate en un café. Escucharás en la mesa de junto que ese par de chicos están hablando de cómo vender su compañía. En la otra mesa están hablando de cómo lanzar una compañía. En la otra mesa están hablando de cómo mejorar las cosas en la compañía. Ve a un café aquí y escucharás en la mesa de junto a la amiga platicando de sus problemas de pareja con su otra amiga. Escucharás a los viejitos hablando de cosas de viejitos. Escucharás a los jóvenes... perdón, a ellos no los escucharás. Los verás buscando entretenimiento desesperadamente en sus smartphones. **Deja de hablar de las mismas cosas que todos hablan.** **Deja de pensar igual que todos los demás.** Esas son las dos condiciones previas para poder hacer espacio en tu limitado rango de atención. Necesitas hacer espacio en tu limitado rango de atención. Una vez que tenemos ese espacio disponible, tenemos que llenarlo con nuevas ideas. No. Esas nuevas ideas no están en YouTube, ni el History Channel, ni en Discovery, ni en CNN, ni en algún canal cultural. Si quieres tener un abdomen envidiable, te va a doler. Tienes que esforzarte mucho y lograr una disciplina que te llevará a la meta. Ese abdomen no está en el gimnasio más lujoso o en los aparatos más costosos. Está en ti. Si quieres ser diferente, te va a doler. Tienes que esforzarte mucho y lograr una disciplina que te llevará a la meta. No vas a encontrar ideas geniales en los medios a los que todo el mundo se expone. No busques inspiración en Facebook. No busques inspiración en la televisión. Ni en una revista. Eso es flojera intelectual. Somos un país de flojos intelectuales. Eso se mide fácilmente por la cantidad de libros que consumimos. Ante la opción de entretenernos o iluminar nuestra intelectualidad, preferimos entretenernos. Un país de gente entretenida todo el tiempo es un país de zombies. La gran mayoría de las ideas que harán cambiar tu forma de pensar han sido desarrolladas durante mucho tiempo por gente muy inteligente que no hizo un podcast para revelarte su verdad, ni escribió un post en un blog con una nueva visión, ni hizo un programa de televisión al respecto o lo publicó en una revista entre anuncios de ropa y automóviles. Esas ideas están en los libros. Ahora bien, es muy probable que la sola idea de acostarte o sentarte a leer esos largos párrafos e interminables líneas en más de cuatrocientas, ochocientas, mil páginas te parezca un castigo. Sí. Es un castigo cuando nuestra mentalidad no está entrenada en apreciar los efectos de una intelectualidad que nos hará mejores en todo. Si pones el tiempo o el dinero como excusas para no consumir libros significa que tienes mal enfocadas tus prioridades. Hacer ejercicio para nuestro abdomen siempre luce al principio como un castigo cuando no podemos apreciar el gran efecto que tendrá en nuestra salud. Preocúpate por tu intelecto tanto como te preocupas por tu condición física. Preocúpate por tu intelecto tanto como te preocupas por quedar bien con todo el mundo. Preocúpate por tu intelecto tanto como te preocupas por el dinero. Preocúpate por tu intelecto tanto como te preocupas por el gobierno, la empresa donde trabajas, lo que los maestros te dicen, lo que vas a hacer el fin de semana. Si pones a tu intelecto arriba de todas tus preocupaciones, el resto de las cosas se acomodarán. En la medida que te ocupes de pulir tu intelecto, la brecha se reducirá. **Porque un intelecto sano y bien desarrollado te llevará a lugares que ninguna condición física envidiable podrá llevarte jamás.** Un intelecto sano y bien desarrollado es un pasaporte al mundo de las personas con intelectos sanos y bien desarrollados. Y es en ese mundo donde están las oportunidades que valen la pena. Estando ahí, en ese mundo, intenta regresar de vez en cuando a la sociedad y a la gente que te vio crecer. Explícales que puede haber mucho más en su historia personal que el simple hecho de ver Televisa y TV Azteca. Que sufrir por la Selección Nacional. Que enojarse con el Presidente. Que tener debates irrelevantes en Facebook. Que sufrir por no tener dinero. Que desear el último iPhone. No insistas. Simplemente coméntalo. La gente en la frecuencia adecuada te escuchará. Recuerda, **se trata de que tú comiences a subir la colina cuando todos están tranquilos en la planicie.** De uno en uno te seguirán. ¿Cómo comenzar? Ve a una librería. Pasa una o dos horas entre los anaqueles. Toma varias obras. Lee sus contraportadas. Lee algo de sus páginas interiores. Compra algo que te haya resultado interesante. Luego ponte una fecha límite y léelo. Léelo aunque sea aburrido. Aunque te duela. Aunque no quieras. **No nada más estás leyendo. Estás entrenando. Tu intelecto está haciendo ejercicio para tener un abdomen envidiable.** Una vez que lo termines, habla de ese libro. En el café, en la cama, en el receso del trabajo o de la escuela. Escribe al respecto en tus redes sociales. Recomiéndalo o no. Da razones. Inspira a la mayor cantidad de personas que puedas a que lo lean también. Luego reinicias el ciclo. Y hablamos en unos años. Reducir la brecha te abre las puertas para ser bien recibido en Silicon Valley, París y Nueva York sin importar tus condiciones sociales y geográficas originales. Reducir la brecha es vital porque el que no busca hacer esto activamente no se va a quedar atrás, sino muy atrás en todo. En riqueza, en cultura, en oportunidades, en aspiraciones. Te esperamos. La vista es hermosa desde la cima de la colina. —A.