LOCOS POR LA IDENTIDAD

Anoche platiqué con miembros de nivelPAD. Como siempre, hablamos de muchos temas, pero uno que dominó mi atención fue el relacionado con la necesidad que todos tenemos de pertenecer a una agrupación.

Coalitional instincts es un artículo dentro del libro This idea is brilliant! editado por John Brockman. La nota habla sobre nuestra necesidad de pertenecer a una coalición y defender a capa y espada las creencias que nos unen a ella. Veo esto constantemente en sus extremos y sufro. No es coincidencia que la gente más apasionada por un partido político o candidato sea también la gente más apasionada por un equipo de fútbol o un jugador específico: es todo parte de un mismo patrón donde estamos locos por una identidad y cuando algo/alguien nos la otorga, le regalamos nuestra lealtad.

Tal vez piensas que eres racional y que tú no funcionas así. Tal vez crees que esto es algo que le ocurre a las masas, pero la realidad es que todos somos parte de una u otra coalición. John Tooby —quien nos regala los detalles de esta teoría— explica que una de las vertientes más peligrosas de los “instintos coalicionales” es aquella que conecta una creencia científica como centro de una organización, dado que el asunto deja de ser científico cuando alguien lo reta y en lugar de darle la bienvenida a una idea que reta nuestra suposición, la atacamos. Eso es totalmente opuesto al método científico. Piensa en todos los que creemos en el cambio climático (inclúyeme) y nos molestamos cuando alguien dice que hay ciertos datos que apuntan que no es tan grave o demás: al asumir una posición moral donde nos ofendemos porque alguien ataca nuestra creencia, perdemos perspectiva científica y racional, lo cual nos pone exactamente en la misma liga de aquellos que promueven teorías de la conspiración y demás “exquisiteces” intelectuales.

Yo soy miembro de la coalición de nerds que creen que todos deberían leer y lanzar sus ideas al mundo. No significa que mi posición sea la correcta, pero sí implica que voy a defender mi creencia cuando sea atacada. Te lo repito: es imposible no pertenecer de alguna manera a una coalición. Este post es una señal para mi coalición, para mi tribu: hey, aquí estoy, existo, miren, me gusta lanzar notas intelectualoides para conectar con ustedes. Es exactamente lo mismo que aquellos que van a la iglesia cada domingo mientras el resto de los días son unos perfectos cabrones, el propósito es simplemente señalizar qué es aquello que han asumido como la identidad a defender.

Cambiar, desarrollarnos a nivel personal, tal vez no es otra cosa que fluir entre diferentes coaliciones. Donde antes yo defendía fumar, hoy no pienso igual, ya no soy miembro de esa tribu. Y así. Uno de los puntos que todavía me siguen sorprendiendo son personas que conozco y que abiertamente expresan su “estado completo”, esto es, una identidad que —afirman— está totalmente desarrollada y que se mantendrá así por el resto de sus días: liberal, anti-capitalista, pro-revolución o ultra-católico, super-derechista, conservador. A ambos extremos los llamo “ellos”.

Yo no puedo. Tengo mis etiquetas e identidad pero no veo por qué tienen que ser las mismas dentro de diez años. Sé que no me entienden. Yo tampoco a ellos. Simplemente defendemos distintas coaliciones.

¿Qué tanto te beneficia defender la coalición en la que estás?

Analiza eso a profundidad y luego toma decisiones.

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