REGISTRO DE MARCA + ESTUDIO DE MERCADO

Quien no ha construido una empresa de verdad, te va a dar consejos genéricos en los que cree firmemente porque son cosas que entiende y que le han repetido bastante en revistas de emprendimiento de supermercado. Ideas como “haz un estudio de mercado antes de lanzar tu negocio” es de lo primero que aflora en su tipo de conversación. No. Los estudios de mercado son técnicas que requieren bastante sofisticación estadística y logística para que arrojen información valiosa. Créeme: no puedes pagar en esta etapa un buen estudio de mercado. No se trata de ir a la calle y tomar cien personas al azar, preguntarles “¿comprarías (esto)?” y basar nuestra decisión de lanzar un producto o servicio en lo que esas personas nos han dicho. Una pregunta no genera compromiso, una pregunta no predice comportamiento con precisión. Lo de hoy es lanzar una landing page para evaluar el comportamiento no teórico de los usuarios: ¿Cuántos llegan? ¿Cuántos permanecen ahí? ¿Qué ven? ¿En qué no hacen clic jamás? ¿Cuántos llegan hasta el final del proceso de compra? No tienes que gastar cientos o miles de dólares para hacer tu producto y mostrarlo. Invierte inteligentemente en mockups 3D y demuestra visualmente tu prueba de concepto (PoC, por sus siglas en inglés). Muévete de una manera digital, rápida y minimalista.

Otra recomendación que detesto que le hagan a los emprendedores novatos: “registra tu marca para que no te la copien”. Por favor. A nadie le interesa tu nombre. A nadie le interesa tu idea. No eres tan importante. Esto debe ser la prioridad #37893 de tu lista. Sí, la gente copia cosas, pero ese será un bonito problema legal a defender llegado el caso. Para ese entonces, tendrás el tamaño que hace que este tipo de cosas sí importen. Hoy estás en las primeras semanas-meses de tu primera aventura empresarial. Por favor enfócate, dedícate a cosas muchísimo más estratégicas que a llenar aburridos y burocráticos formatos y trámites gubernamentales que no te van a aportar absolutamente nada. Además, no consultes a las personas de oficinas de gobierno si creen que es o no importante hacer esto: la gente que trabaja ahí obviamente te va a decir que es muy importante porque tal es su pequeño mundito y ni modo que hablen mal de su realidad. Como seguramente el nombre corporativo que tienes en mente va a estar ocupado en todas las categorías, te van a sugerir algo atroz para que tengas una oportunidad de registro de marca y como no sabes nada de este asunto, vas a aceptar. De repente te encuentras entonces en una situación donde no has vendido nada, no has puesto pan en la mesa pero sí, ya le rompiste el esquema a tu proyecto cambiando su nombre a una horrible mutación sólo para que el gobierno emita a tu favor un tonto papel y experimentes una falsa sensación de seguridad estilo “ya registré mi marca”. Si priorizas esto, te estás entrenando en cumplir con la tarea como si fueras niño bueno en la primaria en lugar de desarrollar en ti ser el tipo audaz y determinado que consigue los objetivos que verdaderamente importan para mover sus productos y servicios. No te lances al emprendimiento con opiniones de la vieja guardia ni con prioridades que no lo son en realidad. Vende. Mucho. Constantemente. Con capital, resuelves luego todo lo demás.

Te digo todo esto con amor.

Estuve ahí.

Otro consejo que te doy es que no atiendas a todo el mundo. Mucha gente se va a acercar con el diálogo de querer hablar con el dueño o el director general. Tu ego se va a inflar y sentirás que has subido de nivel —ya eres dueño, ya eres CEO. El noventa y nueve por ciento de estas personas que te van a buscar con ese título son vendedores. Te van a ofrecer suscripciones de todo tipo, aparatos, consultoría, soluciones, anuncios en lugares que nadie lee ya, plataformas, arrendamientos de oficinas, autos, etcétera. Tú, con la finalidad de seguirte sintiendo importante, vas a querer interactuar con ellos. Y las horas y los días se te van a ir en poner atención a propuestas que no son relevantes y que no te van a ayudar en lo absoluto en tu misión pero en las cuales estás tontamente invirtiendo treinta, sesenta minutos o más por día porque alguien pidió hablar contigo en tu nuevo papel.

Enfocado.

Necio en lo que importa.

No aceptes todo lo que cualquiera te diga.

Filtra al máximo.

Y no hagas cosas que hagan sentir bien a tu ego.

Haz lo que te acerque al verdadero objetivo.

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