SOBRE UN LIBRO DE VEINTICINCO DÓLARES

No preguntes si tal libro es bueno o no, si te va a ayudar o no, si vale la pena o no. Si quien te lo está recomendado se encuentra en el nivel en el que te encantaría estar, toma una decisión binaria rápida (comprarlo o no/leerlo o no) y listo. Acostúmbrate a actuar así en muchas otras áreas aparte de libros y verás lo rápido que avanzarás. Cuando necesitas demasiada certidumbre para decisiones pequeñas no te entrenas en la audacia que necesitas para #hackearlavida.

Te digo todo esto porque no tienes idea de la cantidad de preguntas que constantemente recibo sobre este tema de obras y autores que sugiero en mis redes sociales.

Cuando pierdes tiempo evaluando una potencial compra de —digamos— un libro de veinticinco dólares, te entrenas en la dependencia emocional extrema para adquirir cosas que tienen el gran potencial de descarrilar tu mente y por lo tanto, de ponerte en nuevos caminos. Si veinticinco dólares afectan tu economía, con más razón debes exponerte a ideas diferentes porque —entiéndelo— las que tienes abrazadas en este momento te han colocado en una situación bastante vulnerable. No defiendas esa posición de bajo nivel cuidando tus veinticinco dólares, mejor atácala ferozmente buscando marcos de referencia, mentalidades, notas, hacks que te conviertan en alguien decidido.

Los mares del mundo siempre se parten en dos ante la gente decidida.

Los mares del mundo jamás se abren ante quienes requieren mil y un argumentos de seguridad emocional para animarse a comprar un libro de veinticinco dólares.

No todos los libros son buenos.

No todos los libros valen la pena.

No todos se adaptan a lo que necesitas para ser una PAD, Persona de Alto Desempeño.

Pero es imposible aprender a discernir entre ellos si no te expones groseramente a sus líneas. Requieres consumir libros basura para aprender a notarlos y libros de alta calidad para poder apreciarlos.

“Aarón, sí quiero comprar ese otro libro que recomendaste, pero estoy esperando a terminar con uno que ya comencé…”

No. No hagas eso. Si un libro te está llamando, levanta el teléfono y acepta la comunicación. ¿Por qué tienes que esperar a terminar de leer un libro para comenzar otro? ¿Te das cuenta que si ese fuera el orden natural de la vida tendrías un amigo primero y sólo al consumirse esa amistad podrías iniciar conversaciones con otras potenciales buenas relaciones personales?

Lee sin terminar todos los libros que comiences. Deja que los que se lo merezcan te hagan llegar al final.

Lee varios al mismo tiempo.

Lee un párrafo de uno hoy, dos páginas de otro al rato, cuatro líneas en la fila de espera y así.

Deja que reconfiguren tus sinapsis de forma aleatoria. Esta es la única manera en que puedes cambiar tu visión de las cosas. Con este nuevo prisma, puedes abordar los mares ante ti con nuevos brios.

Haz que se partan en dos ante ti.

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