No me importa que estés desayunando

Frases e historias perfectas para sabotearte a los ojos de los pros.



Un colaborador remoto me decía "claro, ahora estoy desayunando, terminando veo eso".

Quiero empezar aclarando —antes de que los dirigentes sindicales honorarios defensores a ultranza de derechos laborales inventados hace más de cien años para proteger actividades e industrias anacrónicas se levanten en armas digitales contra mi publicación— que yo no pido este tipo de justificaciones ni explicaciones a mis colaboradores. Detesto a la gente insegura que necesita preguntar cada dos segundos a su equipo qué están haciendo porque no ha tratado sus traumas psicológicos y sienten que cada minuto del día les pertenece y que su colaborador les está robando productividad y recursos por sentarse a revisar un par de videos en YouTube.

Trabajo con mi equipo remoto de forma clara y disciplinada. "Hoy hay que hacer esto" es el resumen de mi filosofía. A qué hora hacerlo, cómo hacerlo es algo que no trato de solucionar para ellos. Confío en su inteligencia. Si no haces esto con tu gente, entonces no eres jefe ni líder sino papá o maestro regañón. Si las actividades las terminan en tres horas en lugar de ocho, qué genial, bien por ellos, yo obtuve lo que quería. Si las actividades toman más, cero dramas, luego compensan ese tiempo con las que saben hacer muy rápidamente y así.

El punto es que un día de frente, en persona, le di retroalimentación a aquel colaborador. Le dije "mira, está genial que tomes tu tiempo para desayunar, tú llevas tu rutina, tú sabes lo que haces, pero te comento esto con respeto y POR FAVOR no vayas a salir de esta conversación pensando que me molesta que desayunes o comas o así. Lo que quiero decirte es que vendas mejor la manera en que te comunicas. Yo espero de tu parte algo en el estilo 'recibido Aarón, son las once, mira a las doce y cuarto te envío esto que me acabas de indicar'. Tal vez lo vas a hacer en quince minutos después de tu desayuno, pero ya te ahorraste contar historias que no te ayudan en nada".

El mundo está lleno de gente que cuenta historias que solo los sabotean. "Es que no pude entregarle esto porque (el proveedor, Dios, el gobierno, los precios, el tráfico, etcétera)". Tú no seas así. Enfócate en "esta es la situación, así la estamos resolviendo, en esta fecha y hora tendrás resultados".

El otro punto importante de por qué le di esta retroalimentación a aquel colaborador fue porque tenía gente a su cargo y si yo dejo que me atienda a mí con esas historias, él va a permitir lo mismo hacia abajo y va a generar una cultura organizacional que no ayuda a nadie.

Aprende a dividir a la gente a tu alrededor en dos tipos: las que todo el tiempo y a la menor excusa cuentan historias para disculparse y las que ejecutan en modo pro.

Y sé así, todo un pro.

—A.