En defensa de los pobrecitos dueños de negocios
La razón brutal de por qué la ganancia del dueño siempre será monumental respecto a los salarios.
Estos pinches dramas de la siguiente imagen me encantan...

Me encantan porque
- facilitan que los empleados atrapados en mentalidad de víctima se revelen a sí mismos apoyando esta noción de que pobrecitos, los explotan y
- es genuino, es cierto: la ganancia del dueño de la empresa siempre va a ser monumental con respecto a los salarios. Si tienes disciplina emocional y dureza mental, te explico con mucho gusto el porqué:
Quiero comenzar diciéndote que sí, todo dueño de una empresa es, en esencia, un hijo de la chingada. Tienes que serlo porque se requiere una agresividad especial y una violencia precisa para construir algo que no existe en el mundo, donde todo está configurado (porque así somos los humanos) en seguir igual, en estar ciclado, en no alterar el status quo. Una persona "normal" no puede ser dueña de un negocio que deje muchas ganancias porque se ha demostrado que la personalidad de quien pueda construir algo así es más cercana a la de un psicópata que a la de una monja piadosa.
El dueño del negocio exitoso con ganancias grandes ha puesto su carne en el asador una y otra vez, su reputación, sus ahorros, su intelecto, su estrés, su físico, su entusiasmo, todo para sacar adelante esto. La gente que se queja de que la paga es injusta y que los colaboradores lo están ayudando, sí, claro, ayudan, pero nunca, nunca, nunca vas a entender lo que es construir algo grande desde cero de manera teórica, es como querer entender el sexo solo leyendo al respecto, hijo de la vida, no chingues.
La única razón por la cual alguien se sumerge en esta durísima e irracional travesía de construir un negocio es porque si le atinas, si la armas chingón, si superas todas las broncas (y no es que las superes en el estilo de que llegas a un punto donde todo es placer, plenitud y riqueza, sino que aprendes a administrar los problemas desde una posición de ninja-master-sensei que por fin ha entendido que todo siempre va a ser así, con problemas y que a pesar de ello hay que disfrutar la vida y crecer y listo, ninguna empresa se hace grande porque el dueño deje de tener retos, al contrario) ganas en grande, este es el incentivo, el estar hasta arriba de la cadena alimenticia empresarial que te has inventado.
Algo lógico y poderoso para apoyar todo esto que te estoy diciendo: lo normal, lo obvio en negocios siempre, siempre, siempre es que fracasen. Si lo normal en negocios fuera tener éxito a la primera, uta madre, tu amigo que puso el pinche restaurancito ese hace unos años seguiría con él, tu otro cuate que despidieron y lanzó su agencia de marketing o de lo que sea, le estaría yendo re-bien y así. Es casi astronómicamente cabrón conseguir que te vaya bien a la primera o en los primeros intentos, porque realmente un negocio en esas etapas no es negocio, es una escuelita de negocios que te estás pagando llena de cursitos (días, semanas, experiencias) de desarrollo personal extremo que si no las apruebas, te quiebran en lo emocional y financiero rápidamente. Por todo esto de que construir una compañía es súper difícil —que todos sabemos a cierto nivel ancestral psicológico profundo— es que resulta mucho más excitante y delicioso hablar de este sueño de emprender en el comedor de la empresa y en carnitas asadas el finde con nuestros compañeritos del trabajo para perder años sintiendo que un día nos vamos a lanzar y que a nosotros sí nos va a salir a la primera, cuando la realidad es que no se hará nada porque nadie pone ni su dinero ni su renuncia sobre la mesa para comenzar en serio.
Nada te impide —usando la imagen de arriba como referencia— ser el tipo que va y construye esa tubería, que hace la soldadura necesaria, que consigue el capital para los tornillos, para la mano de obra, los permisos para sacar esa agua de la fuente, las negociaciones con los sindicatos que tienen el control de ciertos trabajadores y demás. En ningún lado está escrito que tú no puedes hacer esto, en serio, es solo que está durísimo aventarse a ello y es mejor hacer estas pinches imágenes dramáticas quejándonos de los malvados empresarios que solo explotan al pobrecito trabajador que —según él— se parte el alma por la empresa. Si realmente te estás partiendo el alma por la compañía en la que estás en el estilo correcto (llegando antes, yéndote después, siendo líder, levantando la mano, proponiendo, dejando de esperar aplausos, aguantando feedback duro) entonces te estás entrenando para ser emprendedor de verdad y no eres de los que se están quejando por esta injusticia del salario del empleado vs la ganancia del dueño, y no lo haces porque ya entiendes mejor el juego.
Si no estás a gusto en la compañía donde trabajas porque sientes que te explotan y te pasas a otra que según es mejor, tal vez sí, el salario cambió, pero la exigencia de tiempo y compromiso aumentó y al final del día, en realidad lo único que hiciste fue cambiar de narrativa y está genial si te sirve, pero recuerda, en una corporación, si te pagan "x" cantidad es porque ellos están haciendo al menos veinte veces más eso con tus entregables, es decir, para fines prácticos, te siguen explotando, solo que ahora ves con mejores ojos las condiciones y está bien.
Todos los que somos idealistas (yo era el defensor pro-derechos laborales #1, estuve a nada de hacer un sindicato de maestros de inglés en mis veintes cuando trabajaba de esto, así de dramático era y de víctima me sentía) cuando pasamos al mundo empresarial iniciamos queriendo pagar salarios millonarios y jurándonos que no vamos a ser ese dueño mala onda. Es hasta después de varios golpes que —te lo juro, te lo firmo— absolutamente todos los que nos queremos mantener en esta arena de los negocios nos damos cuenta que no podemos sostener fantasíaland corp con todas esas prestaciones y salarios porque los números simplemente no dan y poco a poco le vamos dando la razón a las prácticas establecidas de la industria. He tenido muchísimos clientes con exactamente este mismo camino en mi coaching. Es parte del rite of passage de cualquiera que se vuelve empresario en serio.
Listo. Todo esto va con amors y alpha para ti, querido ambicioso y visionario que sí te interesa meterte a este mundo de privilegios de dueño de empresa.
Haz lo que tienes que hacer.
No conectes con la gente dramática que anda malejecutando en modo víctima. Se van a quedar frustrados toda la vida y te van a arrastrar si sigues conviviendo fácilmente con ellos.
Si vas a ser dueño de una empresa o si ya lo eres y sientes que nadie te entiende, métele TADI (tiempo, atención, dinero, incomodidad) a x ab university y todo lo que te ofrezco por acá. A eso nos dedicamos: a deshacernos de la gente feita de tu alrededor y del entorno promedio que te tiene atrapado para que tú puedas ejecutar ligero, rápido y preciso.
Te quiero y te admiro por llegar hasta aquí con excelente actitud. Pocos lo logran. Esto habla muy bien de ti.
Sé audaz.
Y sélo ahora.
—A.